Sam Cooke

Lo que sigue no es una película.

Sam Coocke es uno de los más reconocidos cantantes de soul. Inició su carrera en su juventud en grupos de gospel y, desde que lanzó en 1956 su primera canción pop, su éxito fue constasntemente en aumento.

Muy de temprano, el día 11 de diciembre de 1964, moría acribillado a balazos por la dueña de un motel de muy baja estofa a la que supuestamente intentaba atacar. Más tarde la mujer declaró que había violado previamente a una muchacha. No se quiso airear mucho el asunto, por lo que no se realizó una verdadera investigación de lo sucedido (Sam estaba casado y tenía hijos), y se resolvió todo con un veredicto de homicidio justificado. El caso está rodeado por varias dudas todavía. A mí personalmente me intriga que, con 33 años y un físico que exaltaba a las jóvenes del momento, el cantante intentase forzar a la señora cuya fotografía incluyo. No obstante, se ha apuntado una explicación a lo sucedido que en fondo sería muy plausible.

Se sabe que Sam Coocke acudió la noche citada al Hacienda Motel, en Los Íngeles, en compañía de Elisa Boyer, una joven de 21 años que acababa de conocer en un club. Había estado actuando en la ciudad y se había ido a festejarlo después. Se registraron como Mr. y Mrs. Cooke. Según la versión alternativa a la que me refería, la chica habría escapado un tiempo después con el dinero del cantante y, para evitar que la siguiera, su ropa. No obstante, Sam Cooke habría salido tras ella vestido con un zapato y la chaqueta hasta recepción, donde Bertha Franklin, la dueña, le disparó tres veces con una 22 milímetros aterrada por ver en plena noche a un negro desnudo de bastante altura acercarse corriendo hacia ella.

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