Mis datos
El avance hacia estados policiales en los que desaparezcan derechos como la intimidad o la presunción de inocencia es una preocupación más viva en la medida en que los atentados de los últimos años y el nuevo orden mundial que se va conformando los va mermando en aras de una mayor supuesta seguridad. En España, la ley de protección de datos del 99 no ha alterado mucho la situación existente; es más, la Unión Europea está poniendo un interés desmedido en obligar a los estados miembros a recopilar y retener datos transferidos por internet o llamadas telefónicas por periodos de hasta cinco años.
En estas circunstancias, no asombra que la administración de los Estados Unidos acoja una idea como la de www.criminalcheck.com, una base de datos que recopila información sobre acosadores sexuales, y cree el National Sex Offender Public Registry, o que aparezcan páginas de dudosa legalidad como Zaba!. Esta última da acceso a una base de datos en la que se puede consultar información -billones de registros, prometen- sobre el estadounidense que deseemos. Yo he hecho una prueba que podía contrastar y he obtenido dirección completa, con acceso a un mapa, fecha de nacimiento y número de teléfono de la persona. Por el pago de 23 dólares ofrecen acceso a sus direcciones en los últimos 20 años, deudas, juicios, fincas de su propiedad, nombres y direcciones de sus parejas, compañeros, vecinos, etc. Si alguien se atreve a introducir el número de tarjeta de crédito para obtener el resto de los datos, me avise. Que sólo por curiosidad estoy dispuesto a reembolsárselo.