Los mandos de la Playstation
Esta primavera Sony fue obligada por una sentencia judicial al pago de una indemnización de 90 millones de dólares y a la suspensión de las ventas de la Playstation 2 en los Estados Unidos (no entrará en vigor antes de la apelación). La compañía que le hace frente es la desconocida Immersion Corp., cuyos ingresos anuales no alcanzan la tercera parte de la multa, pero lo interesante es el motivo de la denuncia, una violación de patente. Para ser más precisos, el que los mandos vibren en los videojuegos. Aclaro, porque el objeto de la patente no es algo tan concreto como estamos habituados a ver: lo patentado no es la vibración, ni su peculiar mando, sino el uso de la vibración para realzar sensaciones en el juego:
http://www.cincodias.es/articulo.html?date=&xref=20050404cd…
En Patentes, derechos de autor y otras zarandajas ya comenté los problemas existentes a propósito de las patentes en una Europa que sigue en cuestiones económicas los pasos de los Estados Unidos. Pues bien, finalmente el Parlamento Europeo rechazó la directiva de la Comisión por la cual se hubiese llevado a cabo una armonización de legislaciones sobre patentes de software que introducía una nueva concepción de la patente, más cercana al sistema americano. En éste, tradicionalmente, se ha permitido con laxitud patentar no sólo ideas con alguna contribución técnica original, sino también algoritmos matemáticos, funcionalidades de software, métodos de negocio, etc.
Para entender esta diferencia puede servir el ejemplo de Amazon, que patentó la posibilidad de hacer varias compras por Internet sin que el cliente introduzca por segunda vez los datos. Esto le ha permitido ganar disputas por el uso de un recurso informático tan elemental, como la que mantuvo contra el capital europeo Barnes&Noble. Así las cosas, la competencia entre empresas de software a ambos lados del Atlántico es desigual, pero por otra parte la aceptación de un sistema como el de los Estados Unidos sólo beneficia, véase el caso de Sony, a las empresas de dicho país. Al sistema operativo libre Linux, de código abierto, se le podría demandar por infringir 283 patentes estadounidenses, si se adoptase este criterio sobre lo que es una patente.