Genios y figuras

Con objeto de servir de referencia para dilucidar cuánto hay de verdad en rumores extendidos se elabora la página www.snopes.com y, como suele suceder en casos semejantes, resultan más sorprendentes los hechos reales que las leyendas urbanas. Su contenido es demasiado extenso, de modo que sólo comentaré uno de los apartados: artistas muertos en el escenario. Abundan los infartos y las caídas, pero hay algunos casos que resultan extremadamente originales, aun de pulcra estética. Así, Johnny Ace, estrella del rhythm and blues, perdió en una partida a la ruleta rusa que decidió jugar en el intermedio de un espectáculo en 1954. El guitarrista principal de la banda Stone the Crows, Les Harvey, murió por electrocución al pisar unos cables con los pies mojados en el Swansea’s Top Rank Ballroom en 1972. Este último es un cese bastante común entre músicos: lo acompañan John rostill, que falleció un año después tocando con los Shadows -eso sí- en el estudio; Mal Evans, uno de los Yarbirds, cuya guitarra hizo en el 76 contacto con una estufa eléctrica defectuosa; y varios más. Si volvemos a los escenarios, dos actores, Antony Wheeler en 1997 y Renato Di Paolo en 2000, se ahorcaron accidentalmente al representar el papel de Judas.
Desde el escenario que son estas páginas exhortamos -y éste es el objetivo que tienen- a despojar de dramatismo la muerte. La actitud justamente contraria de Chris Chubbuck y el equipo que la rodeaba es la que la llevó el 15 de julio de 1974 a, ante un problema técnico en la emisión de las noticias matinales, anunciar lo siguiente:
“En consonancia con la política del Canal 40 de hacerles llegar lo último en sangre y tripas a todo color, van ustedes a ver otro intento de suicidio en primicia”.
Tras lo cual se disparó en la cabeza, y murió antes de terminar el día.

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