Finalmente Benedicto XVI
Finalmente Benedicto XVI, antes el Panzerkardinal, más reaccionario que el Antiguo Testamento (no puedo decir más papista que el Papa), no sólo execra la práctica de la homosexualidad entre sacerdotes -que no están sujetos, por cierto, al voto de celibato-, sino también la mera condición o el apoyo a su legitimidad. Esto se suma a los temas ya tratados en el recién celebrado sínodo: la negación de sacramentos a divorciados, el deseo de volver a las misas en latín con canto gregoriano, la conveniencia de que los católicos no voten grupos políticos que acepten el aborto o la preocupación por costumbres modernas como cantar en misa, no usar sotana los sacerdotes o construir iglesias de «calidad arquitectónica decadente». En realidad los que somos ateos siempre hemos deseado un nuevo Savonarola que llevase las incongruencias del cristianismo a sus consecuencias últimas. Y se acumulan indicios, como la involución a las teorías creacionistas auspiciada por círculos a los que pertenece George Bush. Aquí en España la Iglesia está más preocupada por el apremio del Gobierno para que se autofinancie y la nueva ley educativa que haría no evaluable la asignatura de religión. Bueno, y por el aborto, las células madre, la eutanasia, la poligamia, la poliandria, y todas las demás consecuencias del Estatuto de Cataluña.