Evitar el genocidio está en su mano
Ricard María Carles, arzobispo de Barcelona, comparaba ayer en TV3 el matrimonio de homosexuales con el genocidio naci. Adjunto un enlace, pues entiendo que el lector quiera contrastar una manifestación semejante:
http://www.informativos.telecinco.es/dn_3042.htm
La argumentación de Ricard María Carles viene a decir que hechos como casar a dos gays o exterminar a cuatro millones de personas derivan de la actitud de funcionarios subyugados que anteponen el cumplimiento de la ley a la obediencia de la conciencia. Por ende, un alcalde -en este caso particular, pero se podría aplicar a cualquier persona- debe desobedecer la ley, aunque defienda derechos, si su conciencia no estima tales derechos justos. Lo contrario devendría otro Auschwitz.
No le reprocho al arzobispo sino no haber llevado su argumentación a último término. Estoy seguro de que existen millones de personas más cuya conciencia entra en conflicto con los derechos que la ley protege: por ejemplo, neonazis, terroristas, defensores de la yihad, del apartheid, grupos paramilitares, tratantes de blancas, pedófilos, violadores… La versión popular del himno de Riego, sin ir más lejos, expresaba en sus dos primeros versos una conciencia y un sentido de la libertad muy compartidos en su momento y que, si hoy algunos no ponen en práctica, es por supeditarlos a la legislación vigente. Así pues, si alguien ha quedado convencido por los razonamientos de Carles y no comparte los derechos que el Estado defiende, siéntase libre de violarlos. Y quede su conciencia tranquila, pues de este modo no habrá otro Auschwitz.