Enrique Granados
Sufría fobia hacia el agua, lo que hizo que no se atreviera a cruzar el Atlántico hasta la presentación en Nueva York de su ópera Goyescas. A su vuelta a Barcelona, tras hacer escala en Londres, el vapor en el que viajaba, el Sussex, fue torpedeado por un submarino alemán en el Canal de la Mancha, entre Folkestone y Dieppe. Era la tarde del 24 de marzo de 1916 y el incidente tuvo repercusión en la Primera Guerra Mundial. Granados, puesto ya fuera de peligro en un bote salvavidas, vio a su esposa Amparo caer al mar y, decidio a socorrerla, se lanzó él también. Desgraciadamente, el compositor no sabía nadar, por lo que los dos perecieron entre las aguas,