El Belén según San Mateo

Como la cantidad de símbolos paganos, incorrecciones y contradicciones de los textos bíblicos a propósito del nacimiento de Cristo es enorme, en estos párrafos me voy a intentar ceñir sólo a los errores cometidos por Mateo intentando dar fiabilidad a la divinidad de Jesús mediante textos proféticos. Lo demás lo entregaré en cómodos plazos.

Mt 1, 1-17: Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham… y Jacob engedró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Mateo hace descender a Jesús del rey David, para hacerlo heredero de las promesas hechas a Abraham, pero lo hace a través de José, que no es su padre.

Mt 1, 23: “Dará a luz un hijo, y le pondrás pon nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Todo esto sucedió para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta: “Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios con nosotros”.

Con intención de demostrar la divinidad de Jesús, Mateo pretende hacer iguales los nombres “Jehosua” (Josúe, Jesús), que significa “Jahvé salva”, y “Emmanuel”, que es en efecto “Dios con Nosotros”. La profecía a la que se refiere la hace Isaías al rey Ajaz:

Is 7, 14-16: 14 Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel. Cuajada y miel comerá hasta que sepa rehusar lo malo y elegir lo bueno. Porque antes que sepa el niño rehusar lo malo y elegir lo bueno, será abandonado el territorio cuyos dos reyes te dan miedo.

Ni el profeta habla de una virgen, ni la profecía a la que se refiere se cumple en Jesucristo, sino supuestamente siete siglos antes, en el propio tiempo del rey Ajaz.

Mt. 2, 13-15: Después que ellos se retiraron, el Íngel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.” Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: “De Egipto llamé a mi hijo”.

Según las biblias que he consultado, la profecía está en Os 11,1 (”Cuando Israel era niño, yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo”), un texto que, visto su contexto, no hace referencia a Jesucristo, sino al pueblo judío.

Otra profecía que Mateo pretende hacerse cumplir en los hechos que rodean al nacimiento de Jesus se encuentra al final del capítulo:

Mt 2, 23 y fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret; para que se cumpliese el oráculo de los profetas: “Será llamado Nazoreo”.

Esta referencia no aparece en el Antiguo Testamento, y se piensa que puede ser una confusión de la palabra hebrea “neser” (vástago) en Isaías 11,1: “Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará”.

Para ser justos, si Jesús hubiese nacido en Belén, debería llamársele Jesús de Belén, no de Nazaret. Pero el lugar de nacimiento también estaba predicho según Mateo:

Mt 2, 5: Ellos le dijeron: “En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel”.

Si acudimos al texto de Miqueas, se ve que está también bastante alterado:

Mq 5,1: Mas tú, Belén Efratá, aunque eres la menor entre las familias de Judá, de ti me ha de salir aquél que ha de dominar en Israel, y cuyos orígenes son de antigüedad, desde los días de antaño.

De hecho, Herodes muy difícilmente pudo haber hecho en Belén la matanza de los inocentes sin que Flavio Josefo, crítico con todos sus errores y crueldades, no lo haya mencionado. A propósito de ésta, Mateo menciona un texto más:

Mt 2, 17-18: Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: “Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen”.

El texto de Jeremías en realidad habla de los hijos en el exilio, y dice así:

Jr 31, 15-17: Así dice Yahveh: “En Ramá se escuchan ayes, lloro amarguísimo. Raquel que llora por sus hijos, que rehúsa consolarse -por sus hijos- porque no existen. Así dice Yahveh: Reprime tu voz del lloro y tus ojos del llanto, porque hay paga para tu trabajo -oráculo de Yahveh-: volverán de tierra hostil, y hay esperanza para tu futuro -oráculo de Yahveh-: volverán los hijos a su territorio.

De paso, comentar que Ramá está al norte de Jerusalén, mientras que Belén se encuentra hacia el sur.

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