El Arquero y la Esfinge
«¿Qué ser, con sólo una voz, tiene a veces dos pies, a veces tres, a veces cuatro y es más débil cuantos más pies tiene?»
Antes de conocer a Fineo, nunca imaginó el Arquero que ser humano fuera tan raquítico. Una palidez ascética enfriaba su rostro y en torno a sus ojos se abrían los pozos de dos grandes ojeras. «Vienes buscando el vellocino», «No, se confunde usted con otro», «En absoluto, lo buscarás». El Arquero releyó el rótulo que en la puerta trataba al viejo enjuto de doctor; tal vez fuera psicólogo. Las paredes no ostentaban orla, sólo un molesto gotelé inusualmente simétrico. Fineo, impacientado por la cachaza del supuesto enfermo, le consultó su dolencia. «No es tal», le respondió éste, «sino condena divina. Antes era el primero en descubrir las preguntas correctas, y por alardear ante Apolo de lanzar mejor que él mis flechas ahora soy el último en conocer las respuestas verdaderas». «Filósofo pues», «Es que no como». Fineo meditó largo rato la cura de tan ridículos síntomas, y decidió que el joven había de enfrentarse a la Esfinge planteándole un acertijo que no lograse resolver.
Halló al monstruo en una cantina, charlando amistosamente con dos arpías. Ella preguntó primero: «¿Qué ser, con solo un pie, tiene miles de voces y es más útil cuantas más voces tiene?». El Arquero se pidió una pinta de cerveza, seguro de saber que la respuesta es el diccionario. Llegado su turno interrogó a la Esfinge por la criatura que, salida de su casa, camina a un pie sobre una cuerda y vuela sin alas por el aire antes de encontrar su alimento. En este punto las tres torturadoras de hombres estaban tan ebrias que se carcajearon horrísonamente de la ocurrencia. El Arquero intentó con gentileza repetir la adivinanza, pero era tal la estridencia de sus arrebatos jocosos y éstos las convulsionaban tan reiteradamente que hubo al fin de desistir. Apuró su cerveza y salió fuera, confiado en apartar así las risotadas furiosas de sí, pero le continuaron persiguiendo camino adelante hasta que se hubo alejado largamente de la ciudad.