Deuterocanónicos

La Festa o Misterio de Elche (http://www.lafesta.com/origesp.htm, o http://www.turismedelx.com/es/misteri/) es un representación teatral que se realiza dentro de la Iglesia de Santa María de Elche los días 14 y 15 de cada agosto. En ella se escenifica la muerte de María, su Asunción y coronación. Es una tradición curiosa por dos motivos: la representación se hace en el interior de un templo -lo cual está prohibido desde el Concilio de Trento- y en dicho lugar se da lectura a textos basados en los Evangelios Apócrifos -y esto lo prohíbe el de Laodicea. Si tal cosa es posible se debe a una bula emitida en 1632 por Urbano VIII. En cualquier caso las tradiciones cristianas beben de un buen número de libros apócrifos. Y si se quiere ser benévolo, no ha existido unanimidad a la hora de determinarlos ni entre diferentes iglesias cristianas ni, dentro de la católica, en distintos momentos históricos.

En la Cuarta Sesión del Concilio de Trento, celebrada el 8 de abril de 1546, es cuando se establece definitivamente la lista de Evangelios Canónicos. Se excluyen entonces los libros tercero y cuarto de Esdras y la Oración de Manasés, aprobados por el Concilio de Cartago junto con algunos apócrifos. Apócrifos según San Jerónimo, quien tradujo al latín la Vulgata. Benedicto XV, en la encíclica Spiritus Paraclitus, señala que los elegidos “fueron compuestos bajo la inspiración, o la sugestión, o la insinuación, y aún el dictado del Espíritu Santo, más todavía, el mismo Espíritu fue quien los redactó y publicó”. Le faltó aclarar que con quince siglos de retraso.

Algunos pasajes de los deuterocanónicos (estos libros admitidos en Trento, que los protestantes rechazan) pueden dejar entrever un cierto interés por mantenerlos. Así, Tobías enumera varias veces los males de los que la limosna puede librar. En 12, 9, por ejemplo:

“La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado. Los limosneros tendrán larga vida”

El Eclesiástico, aunque critica los excesos, no tiene reparo en recomendar (31, 21) “Si te viste obligado a comer demasiado, levántate, vomítalo lejos, y quedarás tranquilo”, o (31, 28) “Regocijo del corazón y contento del alma es el vino bebido a tiempo y con medida”.

El purgatorio y su acortamiento mediante indulgencia se justificaban por II Macabeos 12, 43-46:

“Después de haber reunido entre sus hombres cerca de 2.000 dracmas, las mandó a Jerusalén para ofrecer un sacrificio por el pecado, obrando muy hermosa y noblemente, pensando en la resurrección. Pues de no esperar que los soldados caídos resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; mas si consideraba que una magnífica recompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era un pensamiento santo y piadoso. Por eso mandó hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado.”

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