Cómo poner trabas a la cultura
La abusiva cantidad de requisitos que la Fundación de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes exige para que se le haga un hiperenlace, después de meditarlo largamente, sólo puede tener por objetivo el evitar divulgar los contenidos del sitio. Como si una página web se diseñase para no verla. No tengo clara la validez de estas exigencias: un hiperenlace no deja de ser una referencia al documento que desde otro lugar se ofrece (no es una copia, pues éste se sigue almacenando en el servidor de origen). El que se use para, por ejemplo, calumniar o difamar, aunque no soy entendido en leyes, creo que no es delito; es decir, lo sería la difamación misma, pero no la mención de una dirección de Internet. Y, por supuesto, tampoco tiene relación con actividades ilícitas como el phising, más allá del uso de la misma tecnología. Así pues, la única pretensión que se me asoma pueden tener tales normas ha de ser dificultar la divulgación de la cultura. No se prohibe, desde luego, la referencia a la web, pero se le imponen condiciones tan peregrinas como que se haga en tipo de letra Arial negrita de doce puntos con valores RGB 155, 23, 26. Y si antes ponía en duda los conocimientos legales de quien lo redactó, ahora quedo en que tampoco posee facultades de editor, pues continúa indicando los valores de matiz, saturación y luminosidad, como si no constituyese redundancia. Quien esté interesado en conocer todas las condiciones, puede hacerlo leyendo el siguiente documento: marco legal. Y al anunciarlo acabo de contravenir multitud de condiciones de dichas normas, con lo cual, según se indica en su punto cuarto, podré ser perseguido por todos los medios que las leyes prevén. El portal, por su parte, no tiene apuro en presentar secciones de sugerencias, servicios, enlaces a otros organismos, etc. sin aplicarse para sí las mismas políticas que exige a sus enlazantes. En realidad, como dice Manolo, la primera referencia no autorizada hecha desde el sitio web es a Miguel de Cervantes. Que por otra parte, si pudiese hablar hoy, sería el primer interesado en que se le nombrase.
Un portal que adopta una política semejante es la Biblioteca Virtual de Andalucía. En realidad existen muchos otros, pero no por extendida la costumbre se hace más inteligible. Los buscadores de internet más conocidos utilizan como uno de los parámetros para valorar la importancia de una página web el número de enlaces que reciben desde otros puntos. Cuantas más páginas lleven a algo, más debe de interesar. Es un sistema tal vez burdo, pero mecánico y objetivo. Así, imponer trabas al uso de hiperenlaces tiene un doble efecto perjudicial: estamos perdiendo un posible lector que habría llegado hasta nosotros por una parte, y por otra reduciremos posiciones entre los resultados de búsquedas desde servicios como Google o MSN. En cualquier caso, el sinsentido de estas condiciones es tal que supongo muy pocos les prestan atención. Google tiene registrados más de siete mil enlaces a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. No me he molestado en buscar si alguno cumple las normas antedichas, porque tengo claro que sería una excepción. El resto, la casi totalidad, podrá ser perseguido por todos los medios que las leyes prevén.