Chile

El Departamento de Estado de los Estados Unidos desclasifica con cierta frecuencia algunos de los documentos que posee con más de 25 años de antigüedad, siempre que no afecte a los intereses del país. Desde hace tiempo lo último que anuncia el portal son las conversaciones telefónicas entre Kissinger y Nixon.
Las actividades de la CIA para desestabilizar el gobierno de Salvador Allende son de sobra conocidas y están demostradas documentalmente. Ya en 1975, el propio Senado de los Estados Unidos encargó un comité dirigido por Franck Church para estudiar las operaciones encubiertas, cuyo informe revela gastos de más de una decena de millones de dólares para influir en las elecciones chilenas de 1964 y favorecer el golpe de estado del 73. Algunas de las conversaciones de Kissinger, cuando comienzan a filtrarse documentos del Forty committee (también llamado NSC 5412, Special Group, 303 Committee…; sección de la CIA dedicada a las actividades encubiertas), inducirían a la risa de no ser por las circunstancias. La propia semana del derrocamiento, se aprobó una partida de un millón de dólares para tal efecto, e incluso se quiso desgastar la economía chilena poniendo a la venta las reservas de cobre estadounidenses. La CIA siguió apoyando después a los golpistas, y la propia agencia reconoce al menos el conocimiento de las violaciones de los derechos humanos, sus alianzas con los servicios secretos de Chile, la propaganda del régimen de Pinochet, y el conocimiento de la Operación Cóndor. No obstante, es dudoso que todo quedase en un simple trato con Juan Manuel Contreras, el director de la DINA y responsable de las torturas y ejecuciones en el país, como afirman. Ni es casualidad que, con ayuda de banqueros y quizás funcionariado estadounidense, Pinochet escondiese sus cuentas en Miami.

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