Antonio Gaudí

El 7 de junio de 1926, a las seis de la tarde, Gaudí es atropellado por un tranvía en una calle céntrica de Barcelona. Según declaraciones del conductor del tranvía que lo arrolló, Gaudí al ver venir hacia él un tranvía se echó atrás y fue atropellado por otro que venía en sentido contrario. Los primeros momentos que suceden al accidente son confusos y deprimentes. Se dice que los choferes que circulaban cerca de allí, al ser abordados, se negaron a conducir al herido a un hospital cercano. El 10 de junio fallece en el hospital de Santa Cruz, apenas pasadas las cinco de la tarde. Es embalsamado por una técnica basada en extracción de aire del interior del ataúd. Su entierro, pese a su expreso deseo de sobriedad reviste una impresionante manifestación de duelo popular. El ascético maestro vistiendo el negro hábito que lo caracterizó en los últimos años de su vida y llevando en sus manos un rosario fue conducido al cementerio, por una larga procesión de dolientes que acompañó alféretro durante unos cinco kilometros entre profundas manifestaciones de dolor. Su cadaver descansa en la cripta del aún no concluido templo de la Sagrada Familia por disposición oficial, previa aprobación papal.

Google
Imprimir Enviar Inicio PDF

Deja una respuesta