Overlord
Publicado en Verbalia, de Màrius Serra:
Al otro lado del Atlántico, Ferté y Capelovici relatan un episodio que relaciona los crucigramas con el espionaje. Durante la Segunda Guerra Mundial The Times, como muchos otros diarios europeos, quedó reducido a cuatro páginas, pero el crucigrama nunca fue suprimido. En la Francia ocupada, en cambio, los alemanes prohibieron la publicación de crucigramas en los periódicos por temor a que fuesen utilizados para pasar información secreta al enemigo resitente. Y tal vez no fue una medida baldía, porque pocas semanas antes del famoso desembarco de Normandía (acaecido el 6 de junio de 1944) un profesor de física llamado Leonard Sidney Dawe, que elaboraba el crucigrama diario del Daily Telegraph, despertó las sospechas de Scotland Yard. El servicio de seguridad británico llegó a creer que Dawe pasaba informaciones secretas a los alemanes en sus crucigramas. Aunque finalmente el crucigramista consiguió probar su inocencia, las innumerables coincidencias que fundamentaron la investigación policial resultan realmente notables:
- El 2 de mayo su parrilla contenía la palabra «Utah», el nombre en clave de una de las playas donde se efectuó el desembarco.
- El 22 de mayo aparecía «Omaha», nombre cifrado de otra de las playas escogidas.
- El 30 de mayo la palabra que inquitó a los investigadores era «Mulberry», denominación de dos puertos artificiales que debían situarse cerca de las playas del desembarco para cubrirlo.
- El 1 de junio aparecía «Neptune», nombre en clave del conjunto de las operaciones navales aliadas.
- Finalmente el 2 de junio, a sólo cuatro días del desembarco de Normandía, el crucigrama del Daily Telegraph contenía la palabra overlord, precisamente el nombre en clave del plan global de la invasión aliada.
Parece un método muy rudimentario en una guerra en la que jugó gran papel la criptografía, pero hay que hacer notar que la resistencia francesa fue informada del desembarco mediante la emisión a través de la BBC de los dos primeros versos de la Chanson d’automne de Verlaine (“Les sanglots longs des violons de l’automne / blessent mon coeur d’une langeur monotone”).