Solitario – Estrategias
La forma en cruz del tablero induce a pensar ya en un principio que debemos aprovechar esa simetría y buscar series de movimientos que, repetidas, nos lleven a una solución. También esta simetría nos puede hacer creer que la última pieza que quede va a situarse en el centro del tablero. Esto es posible, aunque no necesario; de hecho se conocen varias soluciones que dejan la última bola en distintos puntos.
Con todo esto en mente, un ejercicio que nos será útil es desarrollar series de movimientos que resuelvan estructuras más pequeñas. Encadenaremos luego estas series e intentaremos, a modo de puzle, rellenar el tablero en forma de cruz con los grupos de piezas que las formaban. Las estructuras que se usen pueden también desarrollarse, para el que quiera, jugando a la inversa, según el modo de Leibniz.
Abajo muestro un primer ejemplo de estructura cuya solución es fácil de alcanzar.

Figura 1: Marcada en verde la posición donde terminará la última pieza.
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Doy a continuación un conjunto de estructuras para entretenerse resolviéndolas:

Figura 8

Figura 9

Figura 10

Figura 11

Figura 12
Por supuesto, las imágenes especulares y rotaciones de estas figuras son resolubles por la misma sucesión de movimientos.
La segunda parte del problema, una vez logrado un conjunto de estructuras de resolución conocida, será encajarlas de modo que rellenen el tablero. Abajo se muestra un ejemplo. No todos los puzles que compongamos serán válidos, pues hemos de disponer, como se ha visto en los ejercicios anteriores, de espacios libres y piezas adicionales; pero éste es un medio para aproximarse al objetivo.

Figura 12: Una posible solución.






