Archivo de la categoría ‘Reversi’

Reversi – Estrategia – Movilidad

Viernes, marzo 20th, 2009

A la posición de la figura se llega después de los movimientos que siguen:

1.e6 2.d6 3.d5 4.f6 5.f5 6.f4 7.g5 8.d6 9.d7 10.h5 11.c4 12.c3 13.g4 14.d8 15.e3 16.h3 17.d3 18.f3

Figura 1: Posición tras 18. f3

Figura 1: Posición tras 18. f3

Si se ha seguido cada movimiento de la partida, podemos ver que el jugador blanco no ha incumplido los consejos que dimos sobre posiciones favorables en el tablero, cosa que ha hecho varias veces su contrario. El resultado es una distribución de piezas aparentemente favorable para las blancas. Sin embargo, un jugador con cierta experiencia sabe que la victoria está del lado negro en esta partida.
Para entender por qué vamos a continuar el desarrollo. Es el turno del jugador negro, y su siguiente movimiento es 19.g3. Esto deja a las blancas dos alternativas: 20.g3, que ofrece a su oponente la esquina después de 21.h4 y 22.h1 (notar que las blancas pierden un turno por no tener puntos donde poner), y 20.h2, que llega a una situación similar tras 21.h4 y 22.h1.

Figura 2: Posición tras 22.h1.

Figura 2: Posición tras 22.h1.

La situación es la del tablero de la derecha, en que el jugador blanco tiene que perder nuevamente un turno, y sus posibilidades en lo que sigue son nulas, como se puede ver con 23.g2 24.g1 25.f1 26.f2 27.e1 28.h6 29.e2 30. d2 31.g6 32.h7 33.h8 34.g7 35.f7.
Las indicaciones en amarillo de los puntos donde puede colocar ficha el jugador negro nos dan una pista de porqué se ha llegado a este desenlace. Él dispone nada menos que de quince sitios para elegir su siguiente movimiento, mientras que el blanco no tiene ninguno en el siguiente turno.
Otro objetivo que debemos perseguir, por lo tanto, es el de maximizar, no nuestras piezas, sino nuestras opciones en el tablero. Y por irónico que parezca, el modo de cumplirlo es capturar pocas piezas del contrario, cuando no el mínimo, situadas en una posición centrada. Es decir, perseguimos quedarnos lo más rodeados posible por nuestro oponente.

Figura 3: Apertura Maruoka.

Figura 3: Apertura Maruoka.

Como ejemplo se muestra a continuación el desarrollo de la apertura conocida como Maruoka, y en el tablero contiguo la distribución final de las piezas en el tablero:
C4c3D3c5D6f4F5e6C6d7
A partir de D6 podemos ver con claridad que los movimientos van encaminados principalmente a aumentar la movilidad de cada jugador, como se ha explicado, y no a obtener rápidamente piezas del adversario. Ésta es la contradicción oculta en el reversi: para conseguir el mayor número de piezas generalmente hay que capturar el mínimo.

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Reversi – Notación

Viernes, marzo 20th, 2009
Figura 1: Notación

Figura 1: Notación

Para describir con más agilidad en lo que sigue el desarrollo de las partidas, vamos a establecer una notación consistente en indicar cada casilla mediante una letra -que identificará su columna- y un número -su fila. A la derecha se muestra un tablero etiquetado. El desarrollo de una partida se anotaría indicando las posiciones donde se coloca cada nueva ficha. Por ejemplo (recordamos que inician el juego las negras) los primeros movimientos podrían ser:

1.d3 2.e3 3.f4 4.g5 5.g4 6.g3 7.e5 8.d6 9.h5…

o bien, abreviando, d3e3f4g5g4g3e5d6h5… También se suele indicar el movimiento de las negras con mayúsculas y con minúsculas el de las blancas: D3e3F4g5G4g3…

Ofrezco a continuación el desarrollo de una partida (concretamente una de las partidas de la final del Campeonato Mundial de Othello del año 2000, en la que jugaban Murakami contra Rose) y a la izquierda el resultado final del tablero de juego, como comprobación de que se han seguido correctamente los pasos:

f5 d6 c3 d3 c4 f4 c5 b4 b3 c2 d7 c6 e6 b5 a5 b6 a4 a6 a7 a2 g3 g4 f3 e2 g5 h3 c7 f6 e3 e7 f2 f1 e1 d2 g1 h6 h5 h4 b1 d8 g2 c8 b7 d1 c1 b2 e8 f7 a1 f8 g6 a8 a3 h7 b8 h2 h1 (las blancas no tienen posibilidad de poner, y por tanto vuelve a ser el turno de las negras) h8 (idem) g8 g7

Figura 2: Final de partida.

Figura 2: Final de partida.

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Reversi – Estrategia – La importancia de la posición

Viernes, marzo 20th, 2009

Podemos ver en la hipotética situación de abajo una partida en la que el jugador blanco gana a su opoente por 60 piezas contra una. Es el turno del jugador negro, y sus tres siguientes movimientos son, como se puede comprobar, forzados: las tres esquinas restantes.

Figura 1: Ejemplo en el que el negro sólo posee una pieza.

Figura 1: Ejemplo en el que el negro sólo posee una pieza.

No obstante la aparente inferioridad del lado negro, una vez termina la partida la victoria es suya por 40 piezas contra 24: en efecto, obtiene con los tres movimientos restantes todas las piezas de los lados del tablero más las dos diagonales.

Podemos extraer varias conclusiones de este caso. La primera, evidente, que aunque el número de piezas de cada contrincante es el que otorga la victoria al final del juego, no es indicativo durante la partida de una mayor superioridad, y por el contrario sí lo es la disposición de las fichas. La segunda, que las esquinas son importantes puntos estratégicos: en efecto, una vez una pieza toma una esquina, no podrá ser volteada por el contrario; y por otra parte, al estar en los extremos del tablero, suelen estar asociadas con la captura de un mayor número de fichas del contrincante.

Nuestro juego se orientará entonces a la toma de dichas esquinas, y al mismo tiempo debemos evitar que consiga hacerlo el jugador contrario. Inmediatamente nos damos cuenta de un detalle curioso: para poder hacernos con una esquina es condición necesaria el que exista una pieza de color opuesto en una de las casillas adyacentes. Estableceremos entonces como un primer consejo, sujeto a muchas excepciones, que se deben evitar las casillas lindantes con las esquinas, pues abren una puerta al contrario para tomar aquéllas. Se indica de un modo visual en el tablero siguiente, donde hemos marcado en azul las casillas convenientes y en rojo las asociadas a una situación de peligro.

Figura 2: Posiciones objetivo (azul) y peligrosas (rojo).

Figura 2: Posiciones objetivo (azul) y peligrosas (rojo).

¿Podemos llegar más allá con esta división del tablero en casillas “buenas” y “malas” para ganar la partida? Forzando bastante la respuesta, se puede decir que en general una ficha tiene más valor en el borde del tablero, donde es más difícil su captura.
Nos queda así un mosaico semejante al de abajo, en el que se pretende representar de algún modo estos valores posicionales. Como veremos en otras entradas, hay otras reglas estratégicas que priman sobre esta concepción del juego.

Figura 3: Importancia de las casillas.

Figura 3: Importancia de las casillas.

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