Veamos, dijo Rushd
Viene de Las gotas de lluvia.
—Veamos, –dijo Rushd empezándose a plantear el echar al inquilino de la tienda– usted, si no he entendido mal, ha venido a buscarme para referirme una idea, y quiere que yo le encuentre una palabra para expresarla, ¿no?
—Sí –respondió el otro sin apenas dudarlo.
Rushd lo escrutó con la mirada. La situación parecía propia de un cuento, y quizás por eso mismo empezaba a fascinarle. Apuró de un sorbo rápido su vaso e inquirió:
—¿Cuál es entonces ese pensamiento o esa idea?
El visitante cambió de repente la expresión de su rostro. Por un momento parecía haber cruzado un resplandor de satisfacción a su través, como si llevase toda la vida esperando aquel preciso instante. Después se sumió en un abismo de meditación. Transcurrió estando él en este estado todo un largo minuto. Rushd esperaba pacientemente, preguntándose hasta qué punto de compleja sería la idea aquella si necesitaba tanto tiempo para ordenarla en la cabeza. Tras un largo rato el hombre de las barbas se atrevió a decir:
—Verá, el problema es el siguiente. Yo he venido aquí pidiéndole palabras para expresar mis pensamientos. Pero claro, para que usted pueda conocerlos necesita de dichas palabras.
Continúa por Rushd.

septiembre 13th, 2009 a 2:36 am
[...] el otro se animó a continuar: — Vengo a traerle una idea a cambio de una palabra. Continúa por Veamos, dijo Rushd. Compartir / Guardar ‹‹ Anterior Siguiente [...]