Una solución fantástica
-…y el coche no me arrancaba, me puse a llamar a los amigos, pero ninguno podía traerme a la oficina. Decidí entonces tomar el autobús, pero una anciana me que me vio en la parada me advirtió de que había huelga del transporte público.
-¡Qué mala suerte, chico! ¿Y cómo te las has apañado para llegar hoy a tiempo?
-Una solución fantástica: he hecho scroll.
-Vaya, ahora entiendo por qué se me caían todos los bolígrafos de la mesa.

