Rushd

Viene de Veamos, dijo Rushd.

Rushd se encontraba enervado. Este tipo de discusiones, bien lo sabía él, persona de gran cultura, sólo servían para perder el tiempo.
— Si no sabe explicarlo puede que no sepa qué es.
El hombre levantó la barba.
— ¿Sabe usted mi nombre?
Rushd se sintió sorprendido, ¿iría a revelarlo ahora?
— No.
— Que no conozca usted mi nombre no quiere decir que no me conozca.

Continúa por La lluvia había cesado.

Share

Deje una respueta.