Cuando vino al mundo
HORACIO J. M. L.
Cuando vino al mundo, dijeron de él que estaba protegido por un aura mágica. Su infancia transcurre en un ambiente familiar entre los olivos de Huelma, paraíso que se trunca cuando es enviado a la escuela militar. A los diez años conoce ya cualquier dato referente a los reyes godos, interés suyo por la historia que irá in crescendo con el paso del tiempo. Los anni confusi de 1993 y 1994 conocen su marcha a Viator y su aproximación a los estudios de historia, pero termina retornando a los brazos del derecho. Es parte integrante de los círculos ideológicos nacidos de las teterías granadinas y colabora en la realización de performances de todo tipo. Una vez más polémico, en 1999 requiebra con insistencia pero sin éxito a Tato, después de muchos años de hostigar la esencia argentina.
JOSÉ M. A. L.
Nace en provincias en 1975. Su afición a la herejía se desarrolla muy precozmente, y ya a los diez años es excomulgado por sus ultrajantes representaciones oníricas de Jesucristo crucificado. Estudia periodismo y funda en su juventud foros de encuentro varios como Vía libre o La tertulia del gazpacho. En un viaje a Laponia queda sobrecogido por sus paisajes, que pasarán en adelante a ser una constante en sus manifestaciones artísticas. Después retornará a su patria para no abandonarla más. A los 23 años pisa un Picasso durante una visita a una exposición de Francis Bacon en Málaga. Actualmente reside en La Capital y continúa desarrollando su faceta creativa. A sus obras escritas hay que añadir incursiones en otros lenguajes, como Fari circus.
RAÚL D. G. S.
Último de una serie de tres hermanos, se sentirá en inferioridad hasta descubrir el fútbol y la caza. Durante su adolescencia se esfuerza por regentar el hostal de su tío al tiempo que lleva adelante los estudios de filología hispánica. No es esto suficiente para él, pues le sobra tiempo en esa época para colaborar en diversas publicaciones como Lefa clara o su antagonista Gárgara y participar en el rodaje de diversos cortos cinematográficos. En 1997 decide apoyar la causa de los insumisos, pero la administración se le adelanta y le obliga a no prestar servicios. Su pasión innata por la literatura le ha llevado a investigar en los autores modernistas, en quienes ha encontrado todo un ejemplo de vida.
MANUEL G. R.
Ve la luz en 1975 en la ciudad de Granada. Logra ser expulsado del único penal en occidente que cuarenta años después de la Declaración de los Derechos Humanos continúa practicando la tortura. Años después untará las sienes del monstruo Semidiva con una pócima en avanzado estado de descomposición. Su dominio del lenguaje y su amplio vocabulario le han abierto las puertas a numerosos círculos literarios. En 1998 se gana la repudia de los colectivos de defensa de los animales al organizar la quema pública de una vaca. Maestro de la butade, encrespará los ánimos universitarios lanzando tizas al profesorado en repetidas ocasiones. Pese a ello es licenciado en filología hispánica por su ciudad natal.
JOSÉ A. C. G.
Se le ha llamado hijo adoptivo de Trevélez, pueblo para el que siempre ha sido pródigo. A los quince años entra en el Guiness al olvidar su propia edad. Es en esa época cuando abandona sus intentos de probar la telepatía después de haberse puesto en serios compromisos sociales. Su colaboración con José A. y Berten König da como fruto el nacimiento de Maruja X, personaje que los lanza a la fama. Participa asimismo en creaciones como el Blus del negro azús o la Cosmogonía de Peludzo. El año 1992 inicia ciencias físicas y la lectura del Ulysses, dos hechos que marcarán profundamente su evolución posterior. En el último periodo se ha sentido atraído por la música electrónica, siendo Funeral para una cabra y No me apetece sus piezas más reconocidas.
Granada, 23 de enero de 1999.
