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La Torre de los Vientos

Lunes, agosto 10th, 2009
Torre de los Vientos

Torre de los Vientos

Con la dominación romana se vio que el Antigua Ágora de Atenas resultaba pequeña para sus funciones, y se decidió la construcción de una nueva con objeto de desplazar a ella las actividades comerciales de la ciudad. A la nueva plaza, a imitación de la antigua, se la dotó de un avanzado reloj, encargo que cumpliera Andrónico de Cirro en el año 50 a. C. Se le denomina Horologion o Torre de los Vientos, y consiste en una construcción octogonal de mármol orientada según los puntos cardinales y rematada con una cúpula cónica. La edificación tiene unos doce metros de altura. En lo alto, una veleta con la figura de un tritón de bronce apuntaba a cada una de sus caras, donde aún se pueden ver esculpidos los relieves de los dioses de los vientos correspondientes: Bóreas al norte, Kaikias al noreste, Euro, Apeliotas, Noto, Lips, Céfiro, y Skiron.

El edificio en sí servía tanto de reloj de sol como clepsidra. Para la primera función poseían nueve marcadores que sobresalían de sus fachadas y que, mediante la sombra proyectada sobre éstas, permitían determinar la hora en los días soleados. Durante la noche o en días nublados se podía seguir utilizando el reloj de agua. Éste lo constituía su propio interior, dividido en dos cámaras. La una servía para, gracias a un desagüe adicional situado en su parte superior, mantener un nivel constante de agua. Esto permite que el flujo vertido a la segunda cámara, la que indica la hora conforme se va llenando por medio de un flotador, sea constante, y con ello establecer divisiones de altura regulares. Una vez completo el segundo tanque, debía vaciarse para reiniciar la cuenta.

Derek de Solla Price, estudiando las marcas de su interior, único vestigio del mecanismo interno original, ha llegado a la conclusión de que la clepsidra debía estar conectada además con un engranaje giratorio que mostrase la rotación del sol en los cielos a lo largo del día. El sobrante de agua por otra parte alimentaría tres fuentes.

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El cenotafio de Seti I

Sábado, agosto 8th, 2009
Descripción de un reloj de sol en el Cenotafio de Seti I

Descripción de un reloj de sol en el Cenotafio de Seti I

En el exterior del Templo de Seti I en Abidos se halla un edificio de piedra formado por un largo pasillo abovedado que termina en el cenotafio (una falsa tumba del dios Osiris), precedida por una antecámara y seguida por la sala del sarcófago. Las tres poseen muros y techos decorados con textos funerarios, religiosos y astronómicos. En particular podemos encontrar la única descripción que en el mundo egipcio se lleva a cabo de un reloj de sol. El texto del cenotafio explicita detalladamente tanto las proporciones del instrumento como su uso.
El artefacto consistía en una tablilla alargada provista de cuatro marcas no equidistantes que se debía alinear horizontalmente en dirección al este. De dicho extremo se elevaba verticalmente una figura con forma de T, que proyectaba su sombra sobre la primera regla. Al alcanzar cada una de las marcas, iba indicando la hora del día. Cuando la sombra se hacía perpendicular a la barra horizontal, y dejaba por tanto de proyectarse sobre ésta, se había llegado al mediodía y era necesario dar la vuelta al instrumento. El procedimiento para seguir contando las horas sería idéntico, con la salvedad de que las marcas irían siendo alcanzadas en sentido inverso. Con este reloj podrían medirse ocho horas del día, pero el redactor señala además que existen dos previas en el amanecer, antes de iniciar la cuenta, y otras dos al atardecer. Así se hace presente que el día ya se fraccionaba en doce partes, como también se hacía con la noche. También que las horas no poseían la misma duración a lo largo del año, sino que se alargaban durante la primavera hasta alcanzar el solsticio de verano, para después mermar hasta el de invierno.
Se conservan numerosos relojes de sol que responden a esta descripción, algunos de los cuales poseen un surco que parece indicar que utilizaban una plomada para su correcta alineación vertical. Suelen poseer no cuatro, sino cinco marcas (con lo que servirían para determinar la hora adicional para la que el texto en el cenotafio de Seti no detalla la medida) en las que se mencionan los nombres de los dioses asociados a cada hora.

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Las clepsidras egipcias

Martes, octubre 7th, 2008

Tras los relojes de sol y los astronómicos, el de agua es el siguiente que se desarrolla en Egipto para medir el paso de las horas, concretamente las nocturnas. Las también llamadas clepsidras aprovechan el flujo del líquido para llenar o vaciar un recipiente. El tiempo se determina según las marcas que va atravesando el nivel. Las clepsidras que encontramos en el antiguo Egipto se pueden clasificar en dos tipos, según el mecanismo expuesto. Los primeros relojes de agua consisten en una vasija cuyo volumen de líquido decrece gracias a un agujero en su parte inferior. Este sistema, simple, presenta el inconveniente de que el flujo saliente depende de la altura de la columna de agua, y no es por tanto constante. Tal problema se resuelve si se dispone precisamente de un flujo continuo entrante que se emplea para llenar un depósito en vez de vaciarlo, y éste es el segundo tipo de reloj al que nos referimos. En ambos casos, los egipcios debían enfrentarse a la diferente duración de sus horas según la fecha: dividían los periodos tanto nocturnos como diurnos en doce partes iguales, desde la salida hasta la puesta de sol o viceversa. Esto supone que en el solsticio de verano las horas diurnas eran más largas que las nocturnas, y conforme avanzaban los días su duración iba recortándose hasta alcanzar la situación opuesta en el solsticio de invierno.
El más antiguo reloj de agua del que se tiene evidencia física (hay referencias previas en la cultura babilónica y la china) data del siglo XIV a.C., en la época de Amenofis III, y se encontró en Karnak.  Consistía en una vasija de alabastro con forma de cono invertido de unos 35 centímetros y una abertura en su inferior por la que se vaciaba el líquido con el que debía llenarse al principio de la noche. Su exterior está decorado con figuras del faraón, divinas y de constelaciones y planetas. La parte interior está dividida en doce franjas verticales, una por mes, cada una de ellas fraccionada a su vez en doce partes por incisiones que marcan el cambio de hora. Puesto que éstas no tenían igual duración, como se ha dicho, sus alturas aumentan desde el solsticio de verano hasta el de invierno, en que son aproximadamente 14/12 más grandes. Este valor no es preciso, como tampoco la asunción de que divisiones equidistantes en un cono (la sección correcta del recipiente debiera haber sido parabólica) den lugar a fracciones temporales de igual duración. Esto hacía que dicho reloj atrasase en las primeras horas de la noche. Además tampoco es correcta la variación proporcional de la altura de las marcas de mes a mes. Se piensa que esta clepsidra fuese copia de una construida por el oficial Amenemhet para Amenofis I aproximadamente un siglo antes y que no se conserva, entre otras razones porque el retraso del calendario egipcio debido a no tener en cuenta los días bisiestos hacía que el reloj de Karnak estuviese ya en el momento de su construcción un mes desfasado con respecto al año astronómico.
El único reloj de agua egipcio que se conserva que aprovecha la afluencia de líquido para llenar un depósito fue encontrado en Edfú y es mil años posterior. Su recipiente es cilíndrico, de piedra caliza, y sí contempla una variación de la duración de la hora no proporcional con el cambio de los meses. No obstante, supone mayor ésta cerca de los solsticios, cuando es precisamente lo opuesto. Se ha atribuido este error a una incorrecta adaptación de un reloj previo de forma prismática. Los griegos mejorarían este diseño para construir clepsidras cada vez más precisas.

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