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Basílica de San Isidoro en León

Domingo, diciembre 13th, 2009
Panteón de los Reyes 1

Panteón de los Reyes 1

Panteón de los Reyes 2

Panteón de los Reyes 2

A los pies de la Basílica de San Isidoro, en León, se encuentra el Panteón de los Reyes, una espléndida joya del románico. Se trata del nártex del antiguo templo, y el visitante puede admirar en él una serie de frescos maravillosamente conservados. El carácter de estas escenas es fundamentalmente religioso. Sin embargo se cierran con una serie de representaciones que hacen si cabe el conjunto aún más excepcional: los doce meses del año, a modo de calendario agrícola. Otros mensarios conocidos, aunque posteriores, pueden encontrarse en San Nicolás en el Frago en Huesca o en la Bóveda de Ardanaz de Navarra.
Cada uno de los meses se precisa aquí por escrito y viene representado por una figura enmarcada en un círculo vestida con atuendos de la época y realizando una actividad propia de dicho momento, con la salvedad de enero, al que personifica un Jano Bifronte, que cierra las puertas del año concluido a la par que abre las del nuevo. Febrero es un anciano sentado al fuego, marzo poda una viña, abril porta dos brotes recién cortados simbolizando la primavera, mayo es un caballero cabalgando (era el mes de la guerra en la Edad Media), junio siega la cebada, y así hasta diciembre, que se muestra en forma de un hombre sentado la mesa junto al fuego.

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Los días que nunca existieron 2

Domingo, septiembre 11th, 2005

Viene de Los días que nunca existieron 1

Hay que recordar que, aunque previamente todos los estados coincidiesen en el día y mes de la fecha, no había unanimidad respecto a la cifra del año; a partir de 1582 Europa pasó además a utilizar dos calendarios. Esto, como decía, ocasiona hechos insólitos, como que Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare muriesen ambos el 23 de abril de 1616, pero que el segundo lo hiciese 10 días después que el autor del Quijote (el 3 de mayo del calendario europeo actual).
El caso de Suecia es muy peculiar: se decidió hacer el cambio gradualmente, suprimiendo los años bisiestos entre el 1700 y el 1740. Esto originó cierta confusión, pues les hacía regirse por un tercer sistema distinto al de cualquier otro país, a lo que se unió una pésima administración, que olvidó la idea y consideró bisiestos el 1704 y el 1708. En 1712 Carlos XII quiso corregir este caos, pero lo hizo incomprensiblemente dando marcha atrás, para lo que tuvo que agregar un día más al año ya bisiesto (el 30 de febrero). Finalmente en 1753 eliminaron los 11 días que les separaban del calendario gregoriano.
En Alaska el cambio se hizo al volverse entidad federal de los Estados Unidos el viernes 6 de octubre de 1867, y vino además acompañado de un desplazamiento de la Línea de Cambio de Fecha del este al oeste de la región. Esto provocó que el día que seguía al mencionado fuera de nuevo viernes.
En Rusia la adopción del calendario gregoriano se llevó a cabo en 1918, cuando llevaba un retraso de 13 días. Por dicha razón la Revolución de Octubre aconteció de hecho para el resto de los europeos en el mes de noviembre.
Sobra decir que en los retrasos en la adhesión al calendario gregoriano por parte de cada país pesaron motivos religiosos y políticos. El último país de Europa del Este en llevar a cabo el cambio fue Grecia, que esperó a 1923, pero la adopción fue civil y no religiosa. Unas pocas iglesias ortodoxas (Rusia, Serbia, Jerusalén…) persisten en el calendario juliano, lo que les lleva a celebrar la Navidad durante nuestro 7 de enero. El resto optó por una rebuscada solución para hacer coincidir las fechas con el calendario civil sin aceptar un sistema que partía de Roma: a propuesta de Milutin Milankovic se inventó el calendario juliano revisado, que en lugar de tratar como bisiestos los años de inicio de siglo divisibles por 400, hace lo mismo con los que dejan un resto de 200 o 600 al dividirse por 900. El efecto es que coincidirán con el calendario gregoriano hasta el año 2800.

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Guárdate de los idus de marzo

Domingo, agosto 28th, 2005

En entradas anteriores he hablado del calendario romano, pero me he abstenido de dar ejemplos para no desorientar, ya que para ellos calcular una fecha era tan complicado como realizar operaciones aritméticas en su sistema de numeración. Había que tener presentes tres días señalados en el mes, no necesariamente festivos: las calendas, el día uno; las nonas, que a pesar de su nombre eran el quinto; y los idus, el día trece. En marzo, mayo, julio y octubre, las nonas y las calendas se retrasaban dos días. Con esto en mente, los acontecimientos se databan expresando cuántos días faltaban para la siguiente fecha señalada. Así, por ejemplo, el once de diciembre sería el día tercero antes de los idus (ante diem tertius Idus Decembris); y no me he equivocado al restar: se incluían en la diferencia tanto el día once como el propio trece. Al doce se le mencionaría simplemente como la vigilia de los idus (pridie Idus). Para complicar más la cosa, en los años bisiestos no se añadía un día más, sino que al ante diem sextius Kalendas Martias se le dotaba de 48 horas de duración, y era por ello llamado bissextilis. Los días de fiesta especiales solían denominarse según dicha celebración (Quirinalia, Lupercalia, Saturnalia…).
Respecto al año, y dejando de lado la fecha de inicio, se contaba en los documentos oficiales según la serie de cónsules o emperadores, lo que llevó a largas recopilaciones de epónimos, las fasti consulares o las fasti triumphales. Otra cronología alternativa data los acontecimientos a partir de la creación de Roma, pero no había concordia respecto a su inicio, que podía oscilar desde el 747 a.C. según Fabio Pictor hasta el 752 si seguimos a Terentius Varro, fecha que finalmente se ha impuesto entre los historiadores modernos. Con este panorama presente, en el que he evitado mencionar alteraciones circunstanciales del calendario, resulta tentador suponer que en los idus de marzo César acudió al Senado sin conocer qué día del año era.

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