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El caos horario

Sábado, marzo 26th, 2011
Zonas horarias. Fuente: Wikipedia (heitordp)

Zonas horarias. Fuente: Wikipedia (heitordp)

Con motivo de la entrada esta noche del horario de verano, la BBC ha publicado una infografía en la que explica de una forma muy atractiva el sinfín de excepciones y peculiaridades que presentan las zonas horarias. No me puedo resistir aquí a comentar algunas, añadiendo un poquito de mi parte:

  • En los polos Norte y Sur confluyen todas las zonas horarias (más de 24, puesto que hay divisiones de media hora), y sería de locos pretender mantener el reloj acorde con ellas. Puesto que no hay poblaciones en ninguno de estos puntos el problema no parece tan grave. Sin embargo, cerca de ellos se producen situaciones curiosas. En el Ártico, por ejemplo, se encuentra la confluencia de las fronteras de Noruega, Finlandia y Rusia, con tres zonas horarias distintas. En realidad existen en el mundo 22 de estos puntos. En el polo Sur, cada base sigue, por comodidad, el tiempo que corresponde a su país.
  • Reino Unido llevó a cabo una experiencia de tres años a partir de 1968 para coordinar su tiempo con el GMT+1, el más extendido en Europa. No funcionó, pero durante esos años no siguieron el tiempo de Greenwich.
  • En Turquía este año se retrasa un día la entrada del horario de verano para que no afecte a los exámenes que tienen millón y medio de estudiantes el 27 de marzo.
  • En la isla de Märket Fyr, Finlandia construyó por error un faro en zona sueco, lo cual se dirimió entregando otra parte de territorio a cambio y forzando con ello a la frontera a seguir una S en un reducido terreno donde esta debiera haber seguido una línea recta. La división horaria serpentea en teoría de igual modo por la isla.
  • Desde la primera intifada a finales de los 80, los palestinos, a pesar de compartir franja horaria con Israel, introducen el horario de verano en fechas distintas como gesto de independencia. En los últimos años han hecho coincidir su final con el del ramadán. En 2005 el partido ultraortodoxo Shas logró que en territorio israelí el horario de verano acabase el domingo previo al Yom Kippur. En 2008 Gaza lo concluyó tres días antes que la Franja Oeste. Finalmente toda la región se ha escindido en divisiones que no comparten su horario con el de la zona.
  • Nepal mantiene una diferencia de cinco horas y 45 minutos con Greenwich tan solo para adelantarse a la India, que está en una franja de cinco horas y 30 minutos. No es el único territorio que emplea una división tan peculiar: podemos encontrar lo mismo en las islas Chatham, separadas por 45 minutos de Nueva Zelanda. En realidad ni siquiera les correspondería la fecha que siguen, pero eso es otra historia.
  • Rusia y China son dos ejemplos antitéticos de cómo reconciliar un amplio territorio con las zonas horarias. La primera está dividida en nueve partes. Las líneas ferroviarias, sin embargo, y supongo que para evitar confusiones, siguen todas la hora de Moscú, de modo que el Transiberiano, por ejemplo, atraviesa siete fracciones horarias sin que los pasajeros deban cambiar su reloj. China, como decía, a pesar de que le corresponderían cinco zonas horarias, sigue UTC+8 en todo su territorio. Gracias a ello esta es la división horaria más poblada, con un quinto de los habitantes de la Tierra. Y también da lugar a otro tipo de curiosidades, como que en su frontera con Tayikistán se den tres horas de diferencia.
  • En el estrecho de Bering se hallan las dos islas Diómedes, separadas por solo dos kilómetros de mar y que, por pertenecer la una a Federación Rusa y la otra a los Estados Unidos, mantienen 20 horas de diferencia entre ellas.
  • En Arizona, al contrario que en el resto de los Estados Unidos, no se sigue el horario de verano, por lo que de facto durante medio año se adhiere a una zona horaria del país y los meses restantes sigue otra. Para complicar más el asunto, parte del estado lo ocupa la Reserva India de los Navajos, con competencias al respecto y que sí intrudocen el cambio horario. Dentro de dicha reserva están el territorio de los Hopi, un enclave no navajo dentro de la reserva que sigue la hora de Arizona: no hacen el horario de verano. Y por si fuera poco, dentro de este existe un subenclave navajo. De modo que, como se comenta en Fronteras, hay que cambiar seis veces el reloj en 250 km cuando se viaja por la Estatal 264.
  • La observancia de las zonas horarias en la estadounidense Indiana requeriría más de una entrada de este blog para poder ser comentada en detalle, hasta tal punto es confusa. Desde mediados del pasado siglo las distintas comunidades que posee han estado flirteando con varias zonas horarias y el horario de verano haciendo de este territorio un verdadero mar de confusión. Desde 2006 solo poseen dos zonas horarias, pero durante los dos años siguientes varias comunidades todavía se cambiaron de una a otra.
  • Hugo Chávez decidió en 2007 -según él por beneficios económicos, según las voces críticas por distanciarse también en ello de los Estados Unidos- desmarcar Venezuela de su zona horaria en una fracción de media hora, con lo que el país sigue GMT-4.30.
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Guía para retornar al día de ayer

Martes, agosto 18th, 2009

No por simple es conocido para la mayoría de la población. Existe un modo extremadamente sencillo de volver al día de ayer; a la fecha de ayer, hay que precisar. Sirvió a Julio Verne para introducir un elemento de suspense en su novela La vuelta al mundo en 80 días. Partamos del supuesto de que tomamos un avión en Greenwich que viaja en dirección este. Conforme vayamos cruzando husos horarios deberemos ir adaptando nuestro reloj a la hora local, próxima a la solar, y eso nos obligará a adelantar sus manecillas. Las aeronaves vuelan a una velocidad cercana a los 1000 km/h, lo que arroja algo más de 24 horas para dar una vuelta al globo en esa latitud. Pero nosotros habremos atrasado el reloj otras tantas veces en ese mismo tiempo. ¿Acaso llegamos a la vez que hemos partido?
Obviamente no es así. No nos limitemos a las velocidades de un avión comercial; virtualmente podemos realizar este trayecto en un tiempo tan reducido como queramos. Veríamos el sol ponerse por el Oeste y amanecer de inmediato, pero eso no implica que haya transcurrido un día. Por otro lado, si queremos adaptarnos a la hora local habrá un punto en que debamos atrasar el reloj un día. Quienes viven en países con más de un huso horario lo comprenden bien. En España, por ejemplo, cuando en Canarias son las doce y media de la noche, en la península son las once y media del día previo. En nuestro viaje imaginario alrededor del mundo nos toparemos con este curioso dilema si no comprendemos adecuadamente el sentido de la hora local.
Como comentábamos al hablar de la hora zulú, si mantenemos un observador en Greenwich y fijamos la hora local de otras ciudades con respecto a ésta, nos vemos forzados a marcar una línea divisoria en que cambiar la fecha. El meridiano opuesto a esta ciudad, es decir el de 180º, es especialmente idóneo, ya que cruza el Estrecho de Bering y atraviesa el Pacífico por zonas poco pobladas. Se denomina línea internacional de cambio de fecha. Al atravesarla de Oeste a Este debemos retroceder también en el almanaque (cosa que no hizo Phileas Fogg, por cierto), y con ello se compensa ese día adicional que hemos ido ganando a costa de adelantar el reloj en nuestro experimento inicial. Si se cruza en sentido opuesto, habrá que avanzar uno. La línea de cambio de fecha no es recta, sino quebrada, ya que los países próximos se han acogido a uno u otro lado según conveniencia. Así, a pesar de que una pequeña parte de Siberia queda al Este del meridiano 180, por ejemplo, el cambio de fecha la bordea.
En realidad es bastante irregular, lo que conduce a situaciones aparentemente paradójicas: tomemos un avión en el ecuador, en las Islas Gilbert, a mediodía del 1 de enero, y volemos hacia el Este. Al pasar sobre la Isla Baker será mediodía del 31 de diciembre del año anterior. Cuando sobrevolemos las Islas Fénix volverá a ser 1 de enero. En la Isla Jarvis estaremos a 31 de diciembre, en la de Navidad a 1 de enero, y un poco más al Este a 31 de diciembre de nuevo; donde tendremos que esperar doce horas para que llegue la Nochevieja.

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