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La hora de Swatch

Martes, julio 20th, 2010

Hace doce años la conocida marca de relojes propuso un nuevo sistema para designar el tiempo que recuerda vagamente la idea surgida en la Revolución Francesa para contar las horas. Como ésta, proponía fraccionar de forma decimal el día (1000 beats la empresa, otros tantos minutos el sistema revolucionario); e igual que ésta, la propuesta fue completamente ignorada por la población. Me lo ha dado a conocer Juan. El interés de Swatch era, como es fácil suponer, puramente comercial, y a ello responde el ampuloso nombre con que se bautizó al sistema: la hora Internet (también se la ha denominado Biel Mean Time, BMT, en alusión a la ciudad donde se asienta la fábrica). No obstante, ya que de un tiempo a acá venimos hablando de propuestas de calendarios, muchas de las cuales no se acompañaron de una implantación, la mencionamos como curiosidad.
Hay un segundo elemento interesante en el sistema de Swatch, aunque tampoco representa una novedad, y es el abandonar los husos horarios, y referir un único tiempo en todo el mundo. Teniendo en cuenta ambas particularidades, la hora Internet viene a ser algo así como la parte fraccionaria del día juliano. Cada día comenzaría a la vez en todo el mundo, marcando los relojes cero beats, notado @000. Cada 1’44 minutos esta cuenta se iría incrementando, hasta llegar a 1000, instante en que se reiniciaría de nuevo.
Examinemos ahora los problemas de la hora Internet. El primero es que se propone sin la existencia de una necesidad real. En el ámbito de la astronomía, donde era deseable la unificación de notaciones de tiempo, ya se resolvió este problema hace más de cinco siglos, como hemos comentado, mediante el día juliano. Y esto nos lleva a la siguiente cuestión: ¿por qué emplear un sistema nuevo cuando se cuenta con otros similares? Mejor dicho, mejores, puesto que operar con fechas es extremadamente sencillo en éste último sistema. Hay que hacer notar que la hora Internet introduce un elemento de confusión más: no se suele mencionar el cambio de día, pero la fecha Internet, que se indica según el calendario gregoriano, cambia a los @000 beats; es decir, que no coincide necesariamente con la local. ¿Qué huso se ha elegido para referenciar los beats? No íbamos a ser tan afortunados de que coincidiese con el Tiempo Universal Coordinado. Aquí Swatch dejó entrever sus intenciones y estableció que los @000 beats deberían coincidir con la medianoche según del tiempo solar de la casa matriz de la empresa, para lo cual inventó el meridiano de Biel. Pero incluso aquí incurren en un error de cálculo, y lo sitúan a 15 grados exactos de latitud este. En definitiva, una estrategia comercial que no caló. Con todo, circulan por el mundo varios de los relojes que se fabricaron gracias a ella.

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¿Cuándo comienza el día?

Domingo, octubre 18th, 2009

En la entrada dedicada al día no se trató la cuestión de cuándo da comienzo dicho periodo temporal. Hoy efectuamos el cambio de fecha a medianoche, entendida ésta no como el momento opuesto al mediodía solar, sino según rige por el tiempo civil vigente según la franja horaria que nos corresponda. Pero en otras épocas u otras culturas el criterio ha diferido.
Para los babilonios comenzaba al atardecer, y así sigue siendo (en un contexto religioso) entre judíos y musulmanes, cuyos calendarios de tipo lunar son herederos del de éstos. Así al comienzo del Génesis leemos repetidas veces “así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día”. Para el calendario hebreo de daba inicio tradicionalmente cuando podían observarse tres estrellas. Modernamente se ha establecido cuando el centro del sol se encuentra siete grados bajo el horizonte geométrico. Para los musulmanes la primera oración del día, el inicio del ramadán, etc. dan comienzo, textualmente, cuando no se puede distinguir un hilo blanco de uno negro.
Los antiguos egipcios optaron por cambiar de fecha justo al amanecer, como también se hizo en parte de Europa hasta la invención del reloj de péndulo. Cualquiera de estos sistemas presenta el inconveniente de que, puesto que los periodos diurno y nocturno varían notablemente con el transcurso de las estaciones, durante seis meses estamos robándole minutos a los días para concedérselos a la otra mitad del año. La Antigua Roma, que inicialmente avanzaba en el calendario con las puestas de sol, había resuelto este dilema previamente trasladando el cambio de fecha a la media noche. Aunque para ser justos habría que mencionar que los astrónomos griegos ya usaban a tal efecto el mediodía, costumbre que han mantenido (véase el día juliano) hasta una época tan tardía como el siglo XX.

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El día juliano

Jueves, diciembre 28th, 2006

A pesar de que se debe a los astrónomos el diseño de prácticamente cualquier calendario usado actualmente o en la antigüedad, ninguno de ellos ha satisfecho sus necesidades. No nos referimos a las incorrecciones que con sucesivas mejoras se han ido subsanando, sino a otra cuestión: cuando más ligadas han estado sus divisiones a los ciclos del sol y la luna, y han sido por tanto de mayor utilidad para predecir sus movimientos, más difícil han sido de manejar para realizar cálculos. Por ejemplo, el calendario civil egipcio, con su año de exactamente 365 días, permitía fácilmente calcular cuántos días habían transcurrido entre dos fechas cualesquiera. La introducción de días bisiestos complica algo más la tarea, ya que exige contabilizar los veintinueves de febrero intermedios. Y la reforma del papa Gregorio añade un elemento de complejidad adicional. A lo que hay que sumar un sinfín de detalles más: los saltos con cada cambio de calendario, los desacuerdos (países o regiones con distinto calendario, o distinta fecha de inicio del año), la no existencia de año cero, las divisiones no decimales (el día tiene 24 horas, cada hora 60 minutos…), el cambio de hora -e incluso de fecha- según la longitud terrestre, los segundos adicionales que se agregan al final de algunos años, el cambio de hora en verano en algunos países de Europa, etcétera. Todo esto produciría importantes quebraderos de cabeza a los astrónomos modernos de no ser porque hace mucho decidieron crear un sistema propio lo más simple y exento de incoherencias posible.

El inventor fue Joseph Justus Scaliger. En 1583, recién estrenado el calendario gregoriano, este autor francés convertido al protestantismo publicó su Opus de Emendatione Tempore, en la que exponía un sistema sumamente simple para datar acontecimientos: contar los días a partir de una fecha. La elección de ésta es una cuestión que hoy carece de interés, pero en en sus cálculos buscó la coincidencia del ciclo lunar o metónico, el solar y el periodo de recaudación de impuestos en la antigua Roma. Esto le dio como fecha de inicio de su cuenta el lunes 24 de enero del año 4183 antes de Cristo según el calendario juliano (24 de noviembre en el gregoriano). Los días se referirían a dicho momento. Así, diríamos que el 1 de enero de 2000 acaeció el 2451544. Scaliger decidió llamar día juliano a tal datación en honor a su padre, Julius Cesar -el nombre no tiene por tanto nada que ver con el calendario juliano-. La cuenta comienza por cero y a mediodía (de Greenwich). Posteriormente se introdujeron periodos menores como divisiones decimales del día. Por tanto, para ser precisos deberíamos haber dicho que el uno de enero de 2000 fue el día juliano 2451544,5. Obvia decir lo útil que un sistema semejante ha resultado para la astronomía desde la época de su invención hasta la actualidad, en la que el instrumental y los registros están controlados por computadoras. Como curiosidad, los ciclos que Scaliger utilizó se repiten cada 7890 años, lo que denominó año juliano.

A partir del día juliano se pueden calcular fácilmente dos fechas más relacionadas con él: el día juliano modificado, que pretende hacer menos engorroso su uso, y que son las cinco cifras menos significativas; y el día lidiano, número de días transcurrido desde la entrada en vigor del calendario gregoriano, el 14 de octubre de 1582. El nombre del último deriva de Luigi Lilio Ghiraldi, como reconocimiento a su aportación a dicho sistema. Existen numerosas aplicaciones para calcular el día juliano disponibles en la red a partir de nuestra fecha. De hecho, la mejor forma de traducir una fecha de un calendario a otro es emplear como intermediario el día juliano.

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