Archivo etiquetado como ‘Concilio de Nicea’

Tercera controversia de la Pascua

Jueves, enero 20th, 2011

Para Beda el Venerable, la fecha de la Pascua irlandesa constituía una herejía; y el hecho de que, en razón de la diferencia de fechas, el rey de Northumberland celebrara la Pascua mientras la reina, procedente de Kent y evangelizada por misioneros romanos, seguía ayunando con su séquito, le resultaba absolutamente insufrible, porque significaba la negación de la comunión fundamental en la celebración y el culto cristianos.

El primado del papa: su historia desde los orígenes hasta nuestros días, Klaus Schatz.

Hay disensión en torno a qué sistema utilizaban los británicos en el siglo VI para calcular la fecha de la Pascua; lo que sí está claro es que los misioneros llegados de Roma por aquel entonces encontraron que usaban un sistema distinto del suyo, posiblemente arcaico. Esta misma ciudad había estado ensayando distintos ciclos para determinar dicha fecha de modo independiente a lo acordado en el Primer Concilio de Nicea, por lo que no es de extrañar que regiones tan alejadas no coincidiesen en este sentido. La última controversia se prolongó largamente, hasta que tras Sínodo de Whitby, celebrado en el 664, los últimos cristianos remisos, en el norte de las islas, acordaron adherirse al los cálculos romanos.

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Segunda controversia de la Pascua

Lunes, enero 10th, 2011

Si la primera controversia de la Pascua concluyó resolviendo que la celebración de la Resurrección tuviese lugar el domingo tras la primera luna llena de primavera, no estableció un método sencillo para el cálculo de dicho evento. Más de un siglo después, en torno al Primer Concilio de Nicea, es el propio emperador Constantino quien escribe a las iglesias encomiándolas a establecer un criterio único. Las regiones conflictivas eran Siria y Mesopotamia, encabezadas por la Iglesia de Antioquía; si bien respetaban la celebración de la Pascua en domingo, tomaban la decisión de cuál era la semana correcta atendiendo a las costumbres judías, con su complejo sistema para reajustar el ciclo solar. Incluso el resto de la cristiandad, aunque mayoritariamente se regía por los cómputos astronómicos efectuados en Alejandría, no celebraba esta festividad en una fecha común.
Por todo esto, el Concilio de Nicea se vio obligado a reafirmar los criterios para el establecimiento de la fecha de la Pascua, y determinó que fuese la Iglesia de Alejandría la encargada de calcular el domingo que había de tener lugar. De ello resultó el abandono definitivo de Antioquía de su dependencia de los judíos en la celebración de esta festividad, pero no logró la uniformidad en todo el territorio cristiano. Pronto se vería que los cálculos que realizaban Alejandría y Roma para determinar la primera luna llena tras el equinoccio, ciudad esta última que probó ciclos diferentes del metónico en una búsqueda de mayor exactitud, no coincidían en una fecha común.

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Gregorio XIII

Lunes, noviembre 8th, 2010

Se constata que es necesario establecer una regla al mismo tiempo sobre tres puntos para restaurar la celebración de la Pascua de acuerdo a las normas fijadas por los pontífices romanos previos, en particular Pio I y Víctor I, y por los padres de los concilios, notablemente los del gran concilio ecuménico de Nicea. A saber: primero, la fecha precisa del equinoccio vernal, después la fecha exacta del decimocuarto día de la luna que alcanza su edad el mismo día que el equinocio o inmediatamente después, y finalmente el primer domingo que sigue a este día catorce de la luna. También tenemos en cuenta no sólo que el equinoccio vernal se restituya a su fecha original, de la cual se ha desviado aproximadamente diez días desde el Concilio de Nicea, sino que el decimocuarto día de la luna pascual acaezca en su lugar correcto, del cual dista ahora más de cuatro días, pero también que se funde un sistema metódico y racional que asegure en el futuro que el equinoccio y el decimocuarto día de la luna no se desplacen de sus posiciones apropiadas.
Con objeto de que el equinoccio vernal, que fue fijado por los padres del Concilio de Nicea en las duodécimas calendas de abril [21 de marzo], se devuelva a dicha fecha, prescribimos y ordenamos que se eliminen de octubre del año 1582 los diez días que van del tercero después de las nonas [el día cinco] hasta el día previo a los idus [día 14], ambos incluidos. El día que seguirá a las cuartas nonas [el cuatro de octubre], en el que tradicionalmente se celebra San Francisco, serán los idus de octubre [el 15], y se celebrarán las fiestas de los mártires San Dionisio, Rústico y Eleuterio, así como la memoria de San Marco papa y confesor, y de los mártires San Sergio, Baco, Marcelo y Apuleyo.
[...]
Así, con objeto de que el equinoccio no se aleje de las duodécimas calendas de abril en el futuro, establecemos que cada cuatro años sea bisiesto, como es costumbre, excepto en los años seculares, que siempre fueron bisiestos hasta ahora; deseamos que el año 1600 sea todavía bisiesto, pero después de este, aquellos años seculares que le sigan no serán todos bisiestos, sino que por cada 400 años los tres primeros años seculares no serán bisiestos, pero el cuarto sí lo será; de suerte que los años 1700, 1800 y 1900 no serán bisiestos. Pero el año 2000, según nuestra costumbre, tendrá una intercalación bisiesta: febrero contendrá 29 días, y la misma regla para intercalar los bisiestos cada 400 años se preservará por siempre.

Inter Gravissimas, bula de Gregorio XIII.

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