Archivo etiquetado como ‘ciclo lunar’

Marcus Terentius Varro

Jueves, mayo 20th, 2010

Pido perdón por los errores de traducción:

Y puesto que tenemos dos medidas de tiempo, una anual que el sol completa con su recorrido, la otra mensual que la luna abarca al dar vueltas, hablemos primero del sol. Su curso anual se divide en cuatro periodos de unos tres meses, y más precisamente en ocho periodos de mes y medio cada uno; la división en cuatro comprende primavera, verano, otoño e invierno. [...] El primer día de la primavera tiene lugar cuando [el Sol] está en Acuario, en verano cuando está en Tauro, en otoño cuando está en Leo y en invierno cuando está en Escorpio. Puesto que el día 23 de cada uno de los signos es el primer día de las cuatro estaciones, la primavera contiene 91 días, el verano 94, el otoño 91 y el invierno 89, cuyos números, llevados al calendario en curso, fijan el comienzo de la primavera el 7 de febrero, del verano el 9 de mayo, del otoño el 11 de agosto y del invierno el 10 de noviembre. Para divisiones más exactas hay que observar otras cosas, que resultan en ocho partes: la primera desde Favonio [el viento del oeste, no sé de otro evento que denomine así] hasta el equinocio vernal, 45 días; desde ahí hasta la aparición del las Pléyades, 44 días; hasta el solsticio de verano, 48 días; hasta el orto de Sirio, 27 días; hasta el equinocio de otoño 67 días; hasta la puesta de las Pléyades, 32 días, hasta el solsticio de invierno, 57 días, y de vuelta a Favonio, 45 días.
[...] Los periodos lunares también deben tenerse en cuenta; a grandes rasgos son dos, cuando la luna crece desde la nueva hasta la llena y cuando decrece de nuevo hacia la nueva, hasta que alcanza el intermenstruum, en el que se dice que la luna es última y primera; día que en Atenas llaman ἕνην καὶ νέαν, o vieja y nueva, mientras que otros denominan τριακάδα, o decimotercero
[...] Hay -dijo Stolo- una segunda división en seis de las estaciones que se puede decir que establecen una relación con el sol y la luna porque todo producto alcanza la perfección en cinco estados y llega a la tina y la cesta en la granja, y en el sexto se usan.

Marcus Terentius Varro, De la agricultura.

  • Share/Bookmark

El Calendario de Coligny

Domingo, mayo 9th, 2010

A finales del siglo XIX un agrigultor encontraba en la pequeña población francesa de Coligny los fragmentos de una placa de bronce con el texto más extenso conocido en lengua celta antigua. Data de finales del siglo II a. C. y sus dimensiones debían ser de un metro por metro y medio. Su estado de conservación es pobre, pero suficiente para atestiguar con claridad su función: consistía en un calendario por una duración de cinco años.

Calendario de Coligny

Calendario de Coligny

Vaya por delante la aclaración de que no se puede hablar de un único calendario celta, sino de un conjunto de ellos relativamente heterogéneo, dentro del cual el de Coligny destaca por su sofisticación, puesto que intenta unificar los ciclos lunares y solares, lo cual sólo logra parcialmente (para ello se requerirían 19 o 76 años). En cualquier caso, es la mejor fuente que poseemos de sus festividades. Los meses según esta placa se corresponden claramente con el ciclo lunar. No está claro si se inician con la luna nueva o la llena, pero sí parece que los dividían en dos mitades de catorce o quince días denominadas de luz y de oscuridad. Estas quincenas eran llamadas atenoux, palabra que aparece escrita con el mismo tamaño que los nombres de los meses. Cuando la duración de ambas partes alcanzaba los 30 días, se consideraba el mes afortunado (matos), y desafortunado (anmatos) si sólo llegaba a 29. Los textos, escritos con caracteres latinos, nos revelan que sus nombres eran los siguientes: samonios, dumannios, rivros, anagantios, ogronios, cutios, giamonios, simivisonnios, equos, elembivios, edrinios, y cantlos. En total hacen 354 o 355 días, lo que obliga a introducir un mes intercalar más para ajustar el ciclo solar. En la tabla de bronce existen dos de estos meses intercalares: el primero encabeza el conjunto y su nombre no se acierta a leer, y el segundo, antes de giamonios (lo que quiere decir que no ocupaba una posición fija) se denomina ciallos bis sonnocingos. Una cuestión hoy discutida es su disposición; esto es, la fecha aproximada de comienzo del año. Por un lado el nombre del primer mes parece corresponder con el término galo para designar el verano (samon); sin embargo, se asume como más coherente el otoño, habida cuenta de que también podría emparentarse con sanhaim .
Hay que hacer notar que el Calendario de Coligny se elaboró en una época en que la zona estaba ya ocupada por los romanos. La influencia es clara, no sólo en los caracteres latinos con los que está escrito, sino por el uso de numeración romana y la distribución como parapegma (dispone de unos agujeros para marcar el día actual). Sus restos se hallaron en un templo a Apolo. Se ha sugerido que constituyese un intento de preservar los restos de la cultura celta ante la dominación romana, aunque más bien parece una ejemplo de coexistencia e intercambio de ambas. Se conserva hoy día en el Musée d’Archéologie du Jura en Lons-le-Saunier.

  • Share/Bookmark

El ciclo calípico

Sábado, agosto 22nd, 2009

En su intento de sincronizar los ciclos lunar y solar, el ciclo metónico cae en una sutil falla. Como comentamos, este periodo halla la casi perfecta coincidencia de 19 años con 235 meses sinódicos. Pero, puesto que la Tierra requiere más de 365 días para completar su vuelta alrededor del sol, casi un cuarto más, el ciclo completo está lejos de coincidir con un número entero de éstos. Lo que se hacía era aproximar dicha fracción a 5/19. Es decir, se contaban 6940 días en un ciclo metónico, con cinco bisiestos en total.
Este discordancia no tardó en hacerse evidente a Calípo de Cícico, que propuso en el 330 a. C. como solución multiplicar por cuatro dicho periodo. El astrónomo griego determinó que en esos 76 años debía haber tantos bisiestos como cuatrienios. El error se reducía notablemente; no obstante, se acumulaba aún un día en exceso cada 130 años. Habrá que esperar hasta el calendario gregoriano para conocer un sistema que corrija este desajuste.
No hay evidencias de que se empleasen civilmente ni el ciclo metónico ni el calípico. No obstante, su uso se extendió considerablemente en la antigüedad entre los astrónomos.

  • Share/Bookmark