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Los calendarios budistas 2

Miércoles, junio 16th, 2010

Viene de Los calendarios budistas 1

Los meses en los calendarios budistas, como se ha comentado, poseen una duración alterna de 29 o 30 días, ajustando el ciclo lunar. Este periodo a su vez se subdivide en dos: el primero, durante el creciente, de quince días; el segundo con los restantes y, cuando el año lo exige, el día adicional. De este modo la luna llena tiene lugar al mediar cada mes. Sus nombres varían según la región donde nos encontremos. En Birmania se denominan tagu, kason, nayon…; en Camboya madhava, çukra, çuci… En Tailandia emplean números, aunque es posible diferenciar tres sistemas diferentes de determinación el mes según la región donde nos encontremos. En todos los casos la referenciación se lleva a cabo dividiendo el periodo solar en doce partes. Pero, puesto que frecuentemente se dan en él trece lunaciones, es necesario a veces intercalar un mes adicional, denominado adhikamasa. Esto produce años de 354 días, 355, 384 (en Tailandia, Laos y Camboya, donde no puede haber días extras los años que incluyen este mes adicional) o 385 (en Birmania, donde sucede justo lo opuesto).
En todo el sudeste asiático se sigue el ciclo semanal, asociando a veces los días a un astro (planeta, Sol o Luna). En el norte de Tailandia pervive aún un ciclo de 60 días resultado de la juxtaposición de uno de diez y otro de doce. Respecto a las subdivisiones del día, se emplean las usuales horas. No obstante, también en Tailandia hayamos convivencia con un método alternativo para numerarlas, estableciendo cuatro periodos de seis horas.
En posteriores entradas trataremos con más extensión las particularidades que hemos ido mencionando. Tampoco hemos de esperar encontrar acuerdo en las fechas de celebración de las diferentes festividades, puesto que éstas vienen fijadas por el calendario que, como hemos visto, varía sobremanera según la región. Así, el Vesak o Día de Buda tiene lugar en luna llena, pero es la cuarta del año para los budistas chinos, la quinta o sexta para la tradición theravada… Cuando el mes correspondiente se duplica, Sri Lanka, Camboya y Malasia lo celebran durante el primero y Tailandia o Singapur en el segundo. Quizás uno de los pocos puntos en común acontezca en la celebración del Año Nuevo, al ser la primera luna nueva del ciclo solar (tras el equinocio de primavera) en los cuatro países del sudeste asiático donde rige el calendario budista. Sin embargo, incluso en este caso, para una gran cantidad de fieles que siguen la rama mahayana en China, Tíbet, Japón, Corea, Vietnam o Taiwán, estas festividades tienen lugar típicamente en la primera luna llena de enero.

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Marcus Terentius Varro

Jueves, mayo 20th, 2010

Pido perdón por los errores de traducción:

Y puesto que tenemos dos medidas de tiempo, una anual que el sol completa con su recorrido, la otra mensual que la luna abarca al dar vueltas, hablemos primero del sol. Su curso anual se divide en cuatro periodos de unos tres meses, y más precisamente en ocho periodos de mes y medio cada uno; la división en cuatro comprende primavera, verano, otoño e invierno. [...] El primer día de la primavera tiene lugar cuando [el Sol] está en Acuario, en verano cuando está en Tauro, en otoño cuando está en Leo y en invierno cuando está en Escorpio. Puesto que el día 23 de cada uno de los signos es el primer día de las cuatro estaciones, la primavera contiene 91 días, el verano 94, el otoño 91 y el invierno 89, cuyos números, llevados al calendario en curso, fijan el comienzo de la primavera el 7 de febrero, del verano el 9 de mayo, del otoño el 11 de agosto y del invierno el 10 de noviembre. Para divisiones más exactas hay que observar otras cosas, que resultan en ocho partes: la primera desde Favonio [el viento del oeste, no sé de otro evento que denomine así] hasta el equinocio vernal, 45 días; desde ahí hasta la aparición del las Pléyades, 44 días; hasta el solsticio de verano, 48 días; hasta el orto de Sirio, 27 días; hasta el equinocio de otoño 67 días; hasta la puesta de las Pléyades, 32 días, hasta el solsticio de invierno, 57 días, y de vuelta a Favonio, 45 días.
[...] Los periodos lunares también deben tenerse en cuenta; a grandes rasgos son dos, cuando la luna crece desde la nueva hasta la llena y cuando decrece de nuevo hacia la nueva, hasta que alcanza el intermenstruum, en el que se dice que la luna es última y primera; día que en Atenas llaman ἕνην καὶ νέαν, o vieja y nueva, mientras que otros denominan τριακάδα, o decimotercero
[...] Hay -dijo Stolo- una segunda división en seis de las estaciones que se puede decir que establecen una relación con el sol y la luna porque todo producto alcanza la perfección en cinco estados y llega a la tina y la cesta en la granja, y en el sexto se usan.

Marcus Terentius Varro, De la agricultura.

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El Calendario de Coligny

Domingo, mayo 9th, 2010

A finales del siglo XIX un agrigultor encontraba en la pequeña población francesa de Coligny los fragmentos de una placa de bronce con el texto más extenso conocido en lengua celta antigua. Data de finales del siglo II a. C. y sus dimensiones debían ser de un metro por metro y medio. Su estado de conservación es pobre, pero suficiente para atestiguar con claridad su función: consistía en un calendario por una duración de cinco años.

Calendario de Coligny

Calendario de Coligny

Vaya por delante la aclaración de que no se puede hablar de un único calendario celta, sino de un conjunto de ellos relativamente heterogéneo, dentro del cual el de Coligny destaca por su sofisticación, puesto que intenta unificar los ciclos lunares y solares, lo cual sólo logra parcialmente (para ello se requerirían 19 o 76 años). En cualquier caso, es la mejor fuente que poseemos de sus festividades. Los meses según esta placa se corresponden claramente con el ciclo lunar. No está claro si se inician con la luna nueva o la llena, pero sí parece que los dividían en dos mitades de catorce o quince días denominadas de luz y de oscuridad. Estas quincenas eran llamadas atenoux, palabra que aparece escrita con el mismo tamaño que los nombres de los meses. Cuando la duración de ambas partes alcanzaba los 30 días, se consideraba el mes afortunado (matos), y desafortunado (anmatos) si sólo llegaba a 29. Los textos, escritos con caracteres latinos, nos revelan que sus nombres eran los siguientes: samonios, dumannios, rivros, anagantios, ogronios, cutios, giamonios, simivisonnios, equos, elembivios, edrinios, y cantlos. En total hacen 354 o 355 días, lo que obliga a introducir un mes intercalar más para ajustar el ciclo solar. En la tabla de bronce existen dos de estos meses intercalares: el primero encabeza el conjunto y su nombre no se acierta a leer, y el segundo, antes de giamonios (lo que quiere decir que no ocupaba una posición fija) se denomina ciallos bis sonnocingos. Una cuestión hoy discutida es su disposición; esto es, la fecha aproximada de comienzo del año. Por un lado el nombre del primer mes parece corresponder con el término galo para designar el verano (samon); sin embargo, se asume como más coherente el otoño, habida cuenta de que también podría emparentarse con sanhaim .
Hay que hacer notar que el Calendario de Coligny se elaboró en una época en que la zona estaba ya ocupada por los romanos. La influencia es clara, no sólo en los caracteres latinos con los que está escrito, sino por el uso de numeración romana y la distribución como parapegma (dispone de unos agujeros para marcar el día actual). Sus restos se hallaron en un templo a Apolo. Se ha sugerido que constituyese un intento de preservar los restos de la cultura celta ante la dominación romana, aunque más bien parece una ejemplo de coexistencia e intercambio de ambas. Se conserva hoy día en el Musée d’Archéologie du Jura en Lons-le-Saunier.

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