Archivo etiquetado como ‘calendario musulmán’

¿Cuándo comienza el día?

Domingo, octubre 18th, 2009

En la entrada dedicada al día no se trató la cuestión de cuándo da comienzo dicho periodo temporal. Hoy efectuamos el cambio de fecha a medianoche, entendida ésta no como el momento opuesto al mediodía solar, sino según rige por el tiempo civil vigente según la franja horaria que nos corresponda. Pero en otras épocas u otras culturas el criterio ha diferido.
Para los babilonios comenzaba al atardecer, y así sigue siendo (en un contexto religioso) entre judíos y musulmanes, cuyos calendarios de tipo lunar son herederos del de éstos. Así al comienzo del Génesis leemos repetidas veces “así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día”. Para el calendario hebreo de daba inicio tradicionalmente cuando podían observarse tres estrellas. Modernamente se ha establecido cuando el centro del sol se encuentra siete grados bajo el horizonte geométrico. Para los musulmanes la primera oración del día, el inicio del ramadán, etc. dan comienzo, textualmente, cuando no se puede distinguir un hilo blanco de uno negro.
Los antiguos egipcios optaron por cambiar de fecha justo al amanecer, como también se hizo en parte de Europa hasta la invención del reloj de péndulo. Cualquiera de estos sistemas presenta el inconveniente de que, puesto que los periodos diurno y nocturno varían notablemente con el transcurso de las estaciones, durante seis meses estamos robándole minutos a los días para concedérselos a la otra mitad del año. La Antigua Roma, que inicialmente avanzaba en el calendario con las puestas de sol, había resuelto este dilema previamente trasladando el cambio de fecha a la media noche. Aunque para ser justos habría que mencionar que los astrónomos griegos ya usaban a tal efecto el mediodía, costumbre que han mantenido (véase el día juliano) hasta una época tan tardía como el siglo XX.

Share

El calendario musulmán

Domingo, octubre 16th, 2005

Los musulmanes llaman a los tiempos precedentes a Mahoma la yahiliyya o era de la ignorancia. El calendario arábigo que se usaba empleaba meses de treinta y veintinueve días casi siempre alternativos, y el año constaba de doce de estos meses. Era un sistema fuertemente basado en los ciclos lunares, pero aproximadamente cada tres años, aunque sin una regulación fija, se intentaba reajustarlo con el periodo solar, para lo cual se intercalaba un año superabundante, de trece meses.
Al Profeta estos suplementos de trece lunaciones le parecieron un rasgo de infidelidad, y unos años después de su muerte el califa ‘Umar ibn Al-Jattab instauró una nueva era, la islámica, que daría comienzo en su registro del tiempo con la salida de Mahoma de la Meca, la Hégira. Para ser más preciso, unos cuatro días después de su llegada a Medina, para hacerlo coincidir con la luna nueva, el 20 de septiembre de 622.
El ciclo lunar o sinódico dura un poco más de 29 días y medio, de modo que no se ajusta cabalmente a un año de 354 días. Para resolver dicho problema, el calendario musulmán introduce un periodo mayor, de tradición sumeria, de 360 lunaciones o 30 años, de los que 11 se computan como bisiestos o kabisa. Este sistema ofrecería un buen ajuste con las fases lunares, de sólo un día de error cada dos milenios; pero, al prescindir por completo de la referencia del periodo solar, no existe correspondencia entre fechas y estaciones, y las festividades se van adelantando con respecto a las últimas. De hecho, al poseer años de unos once días menos que el calendario gregoriano, avanza más rápidamente en el cómputo.
No obstante, lo que más sorprende a ojos extraños a esta cultura es la determinación del inicio de cada mes y consecuentemente, la duración de éstos, la sucesión de años bisiestos, etc. Tal acontecimiento se establece cuando alguien observa la primera luna o hilal en las condiciones que establece el orden jurídico. El avistamiento se ve influido por multitud de factores meteorológicos, humanos y astronómicos, además de por la localización geográfica, de modo que un país islámico puede haber entrado en un mes mientras su vecino no lo ha hecho. Realmente el mes se iniciaría a la noche siguiente, pues el día musulmán comienza con la puesta de sol. Recientemente se está debatiendo el uso de instrumentos como telescopios para determinar el inicio del Ramadán. Las horas, que regulan los cinco rezos diarios, son pues de duración irregular. Se cuentan doce diurnas y doce nocturnas invariablemente.
La impredictibilidad del calendario obligó desde muy temprano aceptar a modo de calendarios teóricos modelos como el del matemático Abu ‘Abd Allah Muhammad b. Yabir b. Sinan al-Battani o, entre astrónomos, horas de igual duración.

Share