Archivo etiquetado como ‘año de la confusión’

Las vidas de los doce césares

Martes, diciembre 22nd, 2009

Dedicóse César entonces a la organización de la República; reformó el calendario, tan desordenado por culpa de los pontífices y por el abuso, antiguo ya, de las intercalaciones, que las fiestas de la recolección no coincidían ya en verano, ni la de las vendimias en otoño; distribuyó el año según curso del sol, y lo compuso de trescientos sesenta y cinco días, suprimió el mes intercalario y aumentó un día a cada año cuarto. Para que este nuevo orden de cosas pudiese dar principio en las calendas de enero del año siguiente, agregó dos meses, entre noviembre y diciembre, teniendo, por lo tanto, este año, quince meses, contando el antiguo intercalario que sucedía en él.

Suetonio, Las vidas de los doce césares.

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Agosto

Domingo, julio 24th, 2005

De El tiempo en la historia, de G.J. Whitrow:

Antes, los romanos habían intentado sincronizar su calendario civil, que como muchos calendarios antiguos estaba basado en la luna, con el año astronómico basado en el sol, adoptando un sistema que exigía un mes adicional o intercalado cada dos años. Como la duración de este mes no fue determinada por una regla precisa, se dejaba al criterio de los pontífices, quienes con frecuencia abusaban de su poder para fines políticos. Al manipular el número de días del mes que se intercalaba, podían prolongar el plazo de un cargo o adelantar una elección, lo que supuso que en época de Julio César el año civil estuviera unos tres meses desfasado con respecto al año astronómico, en virtud de lo cual los meses de invierno caían en otoño y el equinoccio de primavera tenía lugar en invierno.
Aconsejado por el astrónomo griego Sosígenes, César ordenó que, para corregir esta anomalía, el año 46 constase de 445 días. Esto hizo que fuera denominado “el año de la confusión”, pero su objeto era poner fin a la confusión. También abolió el año lunar y el mes intercalado, y basó su calendario enteramente en el sol. Fijó el año verdadero en 365 días y 1/4, y al introducir el año bisiesto de 366 cada cuatro años, el año civil ordinario constaba de 365 días. Ordenó que enero, marzo, mayo, julio, septiembre y noviembre debían tener 31 días y el resto de los meses 30, excepto febrero que tendría normalmente 29, aunque 30 los años bisiestos. Por desgracia, el año 7 este correcto arreglo fue alterado por Augusto, al cambiar de nombre el mes sextilis [anteriormente el año comenzaba en marzo] por el suyo (creía que ése era su mes de la suerte) y asignarle el mismo número de días que el mes precedente, cuyo nombre había sido cambiado por el de su asesinado tío abuelo, Marco Antonio [No sé si es un error de traducción: por iniciativa de Marco Antonio se cambió el nombre del mes quintilis por julio, en honor a César]. Así pues, se arrebató un día a febrero y se pasó a agosto. Para evitar que se sucedieran tres meses de 31 días consecutivos, septiembre y noviembre se redujeron a 30 días y octubre y diciembre se aumentaron a 31. Para honrar al más sobresaliente de los emperadores romanos, se redujo un arreglo metódico a un ilógico embrollo que mucha gente encuentra difícil de recordar, pero que en el transcurso de 2000 años se ha impuesto con éxito en la mayor parte del mundo.

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