Archivo de la categoría ‘Referencias’

Baile de nombres

Miércoles, diciembre 21st, 2011

La inclinación a los detalles superficiales de Suetonio nos invita en Las vidas de los doce césares a hacer un entretenido seguimiento de los cambios de nombres de los meses durante los inicios del calendario juliano. Ya se recogió en otra entrada las razones que el autor latino daba para la creación de éste. Hoy repasamos los varios bautizos que tuvieron los meses. Hay que hacer notar que Julio César conservó sus nombres, y a los dos nuevos los designó según la misma usanza de referirlos a dioses, celebraciones o por su número. A pesar de ello, Suetonio nos cuenta:

Impútanse, sin embargo, a César acciones y palabras que demuestran el abuso del poder y que parecen justificar su muerte. No se contentó con aceptar los honores más altos [...] tuvo como éstos, lecho sagrado; un flamen, sacerdotes lupercos, y el privilegio, en fin, de dar su nombre a un mes al año.

Fue realmente a su muerte, y por decisión de Marco Antonio, cuando se pasó a denominar julio a quintilis. Caso distinto es el de Octavio Augusto, que no contento con adjudicarse un mes, trastocó las duraciones de varios para asignarse una duración de 31 días.

Redujo el método seguido antiguamente en la marcha del año, arreglada ya por Julio César, y en la que la negligencia de los pontífices había introducido de nuevo desorden y confusión. En esta obra dio su nombre al mes llamado sextilis, con preferencia al de septiembre en que había nacido, porque en aquél obtuvo su primer consulado y logró sus principales victorias.
[...] Murió en la misma habitación que su padre Octavio. [...] Uno propuso también que se trasladase del mes de agosto al de septiembre el nombre de Augusto, porque había nacido en el último y muerto en el primero; otro, que el tiempo transcurrido desde su nacimiento hasta su muerte se llamase siglo de Augusto y con este nombre se designase en los fastos. Se pusieron, sin embargo, límites a tales proposiciones.

Sólo estos dos apelativos han sobrevivido hasta hoy, pero no fueron los únicos renombramientos efectuados para vanagloria de los emperadores. Aunque Tiberio se negase a las adulaciones…

Prohibió jurar obediencia a sus actos y dar al mes de septiembre el nombre de Tiberio, y al de octubre el de Livio.

…Suetonio nos sigue contando, a propósito de Calígula:

En memoria de su padre llamó germánico al mes de septiembre.

Y más tarde Nerón:

Deplorable mama era en él el deseo de perpetuar su memoria, la cual le llevó a cambiar el nombre a muchas cosas y muchas ciudades para substituirlos con el suyo, llamó Neronniano al mes de abril, y quería que Roma se llamase Nerópolis.

También, hay que anotar, renombró mayo como claudius y junio como germanicus. Domiciano protagoniza el último intento de perpetuarse por medio del calendario en las páginas de Las vidas de los doce césares:

Después de sus dos triunfos, tomó el dictado de Germánico y llamó con sus dos nombres, Germánico y Domiciano, los meses de septiembre y octubre: el primero porque era la época de su ascensión al trono, el segundo por ser el mes en que había nacido.

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Primera controversia de la Pascua

Sábado, enero 1st, 2011

La Pascua, fiesta de la resurrección de Cristo y núcleo del calendario festivo cristiano, tiene dos raíces que se remontan a los comienzos de la Iglesia: el domingo, que se celebraba el primer día de cada semana como día de la resurrección y la fiesta de pésaj, que, según la tradición judía, se celebra cada año el día 14 del mes de nisán, el día de la primera luna llena de primavera, para recordar el éxodo de Egipto. Los cristianos no asociaban con esta fiesta sobre todo el recuerdo de la pasión y muerte de Jesús y hasta hacían derivar etimológicamente de forma errónea el nombre de la fiesta (páscha, latín pascha) del verbo “sufrir” (paschein; passio). [...] Los primeros cristianos que provenían del judaísmo asumieron el calendario festivo judío y otorgaron muy pronto un cuño propio al ritmo semanal y anual de las fiestas. Con la celebración del “día del Señor” (domingo) no sólo perdió importancia el shabbat, sino que se modificó también el ritmo semanal. Los días tradicionales de ayuno fueron desplazados: de lunes y jueves a miércoles y viernes. La creciente influencia del pagano-cristianismo contribuyó, además, a que el calendario romano, establecido sobre la base del año solar, adquiriera mayor importancia y reprimiese el ritmo del año lunar.
En el contexto de la creciente separación de los cristianos respecto del judaísmo se produjeron a partir de mediados del siglo II cada vez más conflictos en la relación con la celebración de la fiesta de la Pascua. La denominada “primera controversia” sobre la celebración de la Pascua adquirió ribetes de particular importancia cuando el obispo de Roma, Víctor I (189-198), probablemente en el contexto de disputas internas en la comunidad romana con un grupo de cuartodecimanos liderados por el presbítero Blastus y basándose en la resolución de un sínodo romano, rechazó de forma general la fórmula cuartodecimana como heterodoxa y declaró como única forma válida la celebración de la Pascua en Domingo; al invocar la tradición apostólica de Roma, representada por Pedro y Pablo, al papa Víctor no le importaba solamente imponer una fecha uniforme para que todos los cristianos celebrasen la Pascua, sino sobre todo la separación del calendario festivo cristiano respecto del judío. Sin embargo, el conflicto se agudizó por la excomunión de los obispos y comunidades orientales, como también por el énfasis puesto en la reivindicación de dirección de la Iglesia romana, contra la que se dirigió san Ireneo con sus “Cartas de Paz”.
En el tiempo subsiguiente se fue imponiendo cada vez más la celebración de la Pascua en domingo. Para determinar la fecha de la Pascua se seguía utilizando como orientación la primera luna llena de primavera, pero se calculaba el comienzo de la primavera de forma independiente según el equinoccio de primavera, que, según el calendario romano, caía el 25 de marzo.

Cristianismo, sociedad y cultura en la en la Edad Media: una visión contextual. Gonzalo Balderas Vega.

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El hebdomadario de Itálica

Martes, noviembre 16th, 2010

J. D. Caballero ha publicado recientemente una entrada en la que habla del mosaico en la Casa del Planetario en Itálica, cuya visita se me ha ido retrasando a mi pesar desde hace años. Se trata de una representación sita en una de las dependencias de dicha construcción, a la que da nombre, en la que se distinguen siete hexágonos con las divinidades asociadas a los planetas (recordar que la cultura clásica incluía como tales al Sol y la Luna). Puesto que dichas figuras se asociaban igualmente a los días de la semana, se puede decir que el mosaico es una suerte de pequeño parapegma, un calendario para seguir el ciclo hebdomadario. La organización de las figuras apunta a ello, ya que los dioses no adoptan una disposición jerárquica o astronómica, de acuerdo al sistema de Ptolomeo, sino que siguen el orden de los días de la semana. El último de ellos de acuerdo a los romanos, Venus, se ha llevado al centro. En la imagen inferior podemos observar, empezando abajo a la derecha y en sentido antihorario, el anciano Saturno y el brillante Sol, la Luna con su medio astro, Marte con un yelmo, el alado Mercurio y Júpiter coronado con laurel. En el centro, como se ha dicho, la hermosa Venus.

El hebdomadario de Itálica

El hebdomadario de Itálica. Fuente: Rafael dP (Flickr)

Aprovecho la ocasión para comentar que la semana romana contaba originalmente con ocho días sin significado religioso que, posiblemente por influjo de la astrología babilónica, pasaron a siete (septimana) y adquirieron esta asociación con los astros. (Algunos autores apuntan a la influencia del judaísmo; no obstante, ésta sería algo más tardía y más bien apuntaló a través del cristianismo dicho ciclo. Por otro lado, los judíos heredan también la semana de su diáspora en Babilonia). Respecto al orden de los días, o los planetas que se le asociaban, remito a las curiosas explicaciones de Dio Cassius.

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