Archivo de la categoría ‘Otros calendarios’

El calendario permanente de Hanke-Henry

Jueves, enero 5th, 2012

He sabido por la conocida Microsiervos de la enésima propuesta de calendario concebida con objeto de asignar el mismo día de la semana a cada fecha del año, y así evitar los complejos cálculos que hay que realizar para determinarlo. Ésta viene de la mano de Steve H. Hanke, economista de la Escuela de Ingeniería Whiting, y Richard Conn Henry, astrofísico en la Escuela de Artes y Ciencias Krieger. Aunque habría que anotar que se inspira en ideas engendradas de forma independiente por Bob McClenon, Irv Bromberg, Josef Suran y, en último término, el francés Paul Delaporte. Y se suma, como decía, a otros intentos previos que acabaron en el cajón de las ideas geniales pero completamente ignoradas, como son el calendario de Marco Mastrofini, el calendario positivista de Comte, el calendario fijo internacional de Cotsworth o incluso aquél con el que Tolkien fecha los tiempos de la Comarca. Y si se sacrifica la semana de siete días, la lista crece aún más.
La propuesta de Hanke y Whitting presenta no obstante un elemento original. El problema de la no divisibilidad de la duración del año por siete queda resuelto en los calendarios mencionados sacando un día del cómputo de la semana (dos los bisiestos). Así, quedan 364 dentro de este ciclo, lo que hace 52 periodos exactos. En vista del poco éxito de estos sistemas, que rompen con el transcurso de la semana, Hanke y Henry proponen una opción alternativa: retirar los días sobrantes directamente del año. Es decir, el almaque tendría 364 en lugar de 365 o 366. Y sólo cuando se acumulan días de retraso para completar una semana, lo que sucedería cada cinco o seis años, tal semana se añade para dar lugar a un año con 371 días. La idea no es tan descabellada como podría parecer: en el fondo es lo mismo que se hace en los bisiestos para recuperar los fragmentos de jornada acumulados. Esta semana adicional se añadiría después de diciembre, y pertenecería a un mes denominado extra.

Calendario permanente de Hanke-Henry (Fuente: http://henry.pha.jhu.edu/calendar.html).

Calendario permanente de Hanke-Henry (Fuente: http://henry.pha.jhu.edu/calendar.html).

Otro punto que pretende resolver este calendario perpetuo es la agrupación de los días en meses de forma más coherente. Lo hacen de la siguiente manera: enero y febrero tendrían 30 días; marzo, 31; abril y mayo otra vez 30… y así se va repitiendo un ciclo de un mes de 31 por cada dos de 30. A mi juicio es una opción menos elegante que la de hacer tabula rasa, dejarlos todos en 28 días y que el año con cuente trece meses.
En la web donde se describe el calendario se propone el año 2017 para su asunción, con objeto de que el 1 de enero caiga de forma natural en domingo. También renunciar al horario de verano. Una reforma de este calado simplificaría notablemente nuestro calendario, al que sólo restaría como cálculo algo más complejo la determinación de cuándo acaecen los años de 371 días. A cambio de eso, hay que anotar alguna desventaja asociada, como una mayor fluctuación de las fechas de entrada en las estaciones, más indeterminación en cómputos establecidos en años y, obviamente, un severo perjuicio para los fabricantes de los obsoletos calendarios de pared. Evidentemente habría que apuntar la complejidad de adaptar sistemas informáticos a tal cambio, pero el verdadero obstáculo, como ha sido el caso de tantos intentos previos, es la dificultad de aunar voluntades para reemplazar un calendario complejo pero cuya efectividad está de sobra demostrada.

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El calendario fijo internacional

Domingo, junio 27th, 2010

Cuando hablamos del calendario positivista comentamos que la idea de Comte no tuvo ningún seguimiento inmediato pero que, sin embargo, había influido en propuestas alternativas. Una de ellas es el que se conocería como calendario fijo internacional, una idea que llegó a contar con el favor de la Liga de Naciones y a emplearse en empresas de la talla de Kodak hasta finales de los ochenta.
La idea de efectuar una reforma que simplifique los ciclos temporales de uso cotidiano ha surgido en varias ocasiones en el ámbito empresarial. Se inspira en los supuestos beneficios que aportarían una organización más sencilla de las fechas: desde la computación de plazos a la previsión de festividades. Como en la sociedad urbana moderna los motivos que han inspirado los diferentes ciclos que seguimos (cuyo origen mezcla motivaciones culturales, religiosas, astronómicas, ligadas al campo, etc.) han perdido buena parte de su significado, se ha creído allanado el campo para introducir estas reformas. El calendario fijo internacional fue una idea propuesta por el analista Moses B. Cotsworth, tras su trabajo en la North Eastern Railway Company. Por esta razón se le denomina también plan Cotsworth o plan Eastern, así como calendario fijo internacional, de los trece meses o de los meses iguales. Su planteamiento era el siguiente: establecer divisiones del año conservando el ciclo hebdomadario de modo que fuese sencillo saber a qué día de la semana correspondía una determinada fecha. Como en el calendario gregoriano un año está formado por 52 semanas más uno o dos días sólo es necesario sacar estos últimos fuera para restituir la cuenta. Dicho de otro modo, un día al año (otro más si es bisiesto), no pertenecerían a ningún mes, ni contarían en el avance de la semana. Con esto no se añadía nada nuevo a la propuesta ya apuntada en casi un siglo atrás por Marco Mastrofini. También tomaba de Comte la idea de establecer trece meses de exactamente 28 días cada uno; es decir, de cuatro semanas cabales. La principal diferencia del de Cotsworth, pequeños matices aparte, fue el desbrozarlo de misticismos positivistas y darle un sentido práctico, intención de aplicarlo al ámbito laboral y la fundación de una Liga para su patrocinio en 1923 que fue tomada en serio en el ámbito internacional durante siete años.
Si se hubiese impuesto este calendario, seguiríamos iniciando los años, como ahora, el 1 de enero. Pero este día sería siempre domingo. El mes terminaría el 28, sábado, día al que le seguiría inmediatamente el 1 de febrero, domingo otra vez. Cuatro semanas después estaríamos en 1 de marzo, domingo. La simplicidad de la reforma es evidente, y no la veríamos rota hasta el día posterior al 28 de junio. Dicho día no pertenece a ningún mes ni a ninguna semana, y serían dos extras como se ha comentado los años bisiestos. Después, le seguiría el mes adicional que añadiríamos, al que se llamaría sol, para continuar con julio.
La Liga que Cotsworth dirigió se ganó la atención de la Liga de Naciones durante los años veinte pero, finalmente, la falta de consenso, unida a las presiones desde los estamentos religiosos, hicieron que se abandonasen las actividades en pro de la reforma del calendario.

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El calendario pawukon

Miércoles, octubre 14th, 2009

El pawukon es uno de los dos calendarios balineses, usado para determinar festividades religiosas (el otro es llamado sasik, y es de tipo lunar).  Posee la particularidad de estar basado en ciclos que no se numeran y, por tanto, no sirve para fechar acontecimientos. Cada uno de estos años, si se admite la licencia de llamarlos así, posee 210 días, agrupados según diversos subciclos de distinta duración. Lo más parecido a un mes que posee este calendario, por otra parte, va a ser cada una de las seis divisiones de 35 días del año llamadas bulan. Es directo que 210 es el producto de los números primos inferiores a 10, lo cual nos da una pista de cómo se prosigue el conteo del tiempo: simplificando un poco podríamos afirmar que se lleva a cabo avanzando independientemente en cada uno de ellos, a modo de ruedas con distinta cantidad de muescas.

Para entendernos vamos a considerar el subciclo de tres días (triwara). Comenzaríamos el año en pasah, como se denomina al primero de ellos. El siguiente sería beteng y el siguiente kajeng. El cuarto día vuelve a ser de nuevo pasah. Vendrían a ser semanas de tres días de duración. Pero simultáneamente con ellas, tenemos también un subciclo de cinco días (pancawara), a los que se llama paing, pon, wage, keliwon y umanis. Y a la vez también se lleva una cuenta de siete días, que tienen, lógicamente, una correspondencia directa con nuestra semana: redite (nuestro domingo), coma, anggara, buda, wraspati, sukra y saniscara. Estos periodos se repiten indefinidamente, así como otros de dos días, cuatro, seis, ocho, nueve, diez e incluso uno (ekawara, en el fondo es dual: unos días llevan por nombre luang y otros no reciben ninguno). Por desgracia, para estos ciclos, aunque la secuencia está perfectamente definida, no es tan directa como la de los comentados y se encuentran interrelacionados; no obstante, no son tan fundamentales para la determinación de las actividades sociales o religiosas, y muchos balineses sólo prestan atención a los descritos.

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