Categoría:

  • 30Oct

    Las visitas al cementerio y las representaciones de Zorrilla en estas fechas están desde hace tiempo siendo sustituidas lentamente por disfraces de bruja importados de las noches de Halloween de la cultura anglosajona. En España aún no se ven niños de casa en casa amenazando un «trick or treat» (broma o regalo), pero en Viena, Monterrey o Caracas se lucha por trocar calabazas por crucifijos. Habría que decir que por segunda vez.
    Halloween, despojada del aspecto comercial, es una mezcla de tradiciones bastante dispares: el término deriva de All Hallow’s Even (Vigilia de todos los santos), pero la fiesta se remonta a celebraciones druidas en las cuales se invocaba a la deidad Sanhaim. Esta noche marcaba el final de las cosechas y del año en la cultura celta. Se pensaba que en ella el dios de la muerte permitía retornar a los difuntos, y se aprovechaba la ocasión para intentar comunicarse con ellos. También quedaban liberados espíritus malignos, y a modo de protección se realizaban hogueras, sacrificios, o se intentaba asustarlos decorando las viviendas con motivos siniestros.
    Las fiestas romanas más cercanas eran las que se hacían en honor a Pomona y la Feralia. La primera, por coincidencia en el calendario, y se ofrecía a la diosa de los árboles frutales. En la segunda, que acaecía el 21 de febrero, se dedicaban oraciones y sacrificios a los difuntos. La invasión de las Islas Británicas en el 46 a.C. llevó a la postre a la desaparición de druidismo, pero no así de la festividad del Sanhaim, que se asimiló sin dificultad.
    Casi en el siglo IV el interés por restablecer la autoridad del emperador, y su carácter divino, llevó a Diocleciano recrudecer las persecuciones de cristianos, y puso a éstos en la necesidad de rememorar a todas los víctimas en una festividad común. El festejo se extendió a toda la cristiandad dos siglos más tarde, cuando Bonifacio IV consagró el Panteón de Agripa al culto de la “Virgen y los mártires”. Gregorio III intentó siglo y medio más tarde suplantar con esta festividad, quizás la más próxima en su significado, los ritos celtas todavía existentes. Para ello cambió la fecha de su celebración del 13 de mayo al 1 de noviembre. La Iglesia Ortodoxa celebra el Día de Todos los Santos el primer domingo después de Pentecostés.
    Halloween fue exportado a los Estados Unidos en fechas relativamente tardías, a mediados del siglo XIX, por emigrantes irlandeses. Allí descubrieron las calabazas e hicieron famoso a Jack-O’-Lantern, pero con esto lindamos ya el aspecto comercial de la fiesta.

  • 16Oct

    Los musulmanes llaman a los tiempos precedentes a Mahoma la yahiliyya o era de la ignorancia. El calendario arábigo que se usaba empleaba meses de treinta y veintinueve días casi siempre alternativos, y el año constaba de doce de estos meses. Era un sistema fuertemente basado en los ciclos lunares, pero aproximadamente cada tres años, aunque sin una regulación fija, se intentaba reajustarlo con el periodo solar, para lo cual se intercalaba un año superabundante, de trece meses.
    Al Profeta estos suplementos de trece lunaciones le parecieron un rasgo de infidelidad, y unos años después de su muerte el califa ‘Umar ibn Al-Jattab instauró una nueva era, la islámica, que daría comienzo en su registro del tiempo con la salida de Mahoma de la Meca, la Hégira. Para ser más preciso, unos cuatro días después de su llegada a Medina, para hacerlo coincidir con la luna nueva, el 20 de septiembre de 622.
    El ciclo lunar o sinódico dura un poco más de 29 días y medio, de modo que no se ajusta cabalmente a un año de 354 días. Para resolver dicho problema, el calendario musulmán introduce un periodo mayor, de tradición sumeria, de 360 lunaciones o 30 años, de los que 11 se computan como bisiestos o kabisa. Este sistema ofrecería un buen ajuste con las fases lunares, de sólo un día de error cada dos milenios; pero, al prescindir por completo de la referencia del periodo solar, no existe correspondencia entre fechas y estaciones, y las festividades se van adelantando con respecto a las últimas. De hecho, al poseer años de unos once días menos que el calendario gregoriano, avanza más rápidamente en el cómputo.
    No obstante, lo que más sorprende a ojos extraños a esta cultura es la determinación del inicio de cada mes y consecuentemente, la duración de éstos, la sucesión de años bisiestos, etc. Tal acontecimiento se establece cuando alguien observa la primera luna o hilal en las condiciones que establece el orden jurídico. El avistamiento se ve influido por multitud de factores meteorológicos, humanos y astronómicos, además de por la localización geográfica, de modo que un país islámico puede haber entrado en un mes mientras su vecino no lo ha hecho. Realmente el mes se iniciaría a la noche siguiente, pues el día musulmán comienza con la puesta de sol. Recientemente se está debatiendo el uso de instrumentos como telescopios para determinar el inicio del Ramadán. Las horas, que regulanlos cinco rezos diarios, son pues de duración irregular. Se cuentan doce diurnas y doce nocturnas invariablemente.
    La impredictibilidad del calendario obligó desde muy temprano aceptar a modo de calendarios teóricos modelos como el del matemático Abu ‘Abd Allah Muhammad b. Yabir b. Sinan al-Battani o, entre astrónomos, horas de igual duración.

   

Recent Posts

Comentarios recientes

  • EL "RELOJ DE HIERRO", EL RELOJ DEL CIELO Y EL LÍO DEL MILENI...