Jueves, 12 de agosto de 2010
La agencia de noticias EFE publicó ayer que, coincidiendo con el inicio del Ramadán, había entrado en funcionamiento el reloj más grande del mundo, situado en la ciudad de la Meca. Para ser puntillosos el mes da comienzo con el avistamiento ocular del hilal (هلال), la luna creciente, y por tanto antes de la medianoche. Además, puesto que esta observación depende del punto de la Tierra en que se esté, de las condiciones atmosféricas, y está sujeta a cierta subjetividad, países como Omán han aguardado a hoy para iniciar el ayuno. Si detallo estas minucias es porque sospecho que con la innauguración se pretende algo más que adornar de forma ostentosa la cima de un edificio. Posiblemente se quiera dar mayor cohesión a los calendarios entre los países árabes, y de ahí la insistencia del comunicado en acuñar una hora de la Meca, contraponiéndola (aunque en el fondo se inspire en ella) a la universal hora de Greenwich.
Volviendo al reloj, se trata de una construcción monumental con cuatro esferas de 43 metros de diámetro, de las cuales una tiene ya completa su decoración, un mosaico de 98 millones de piezas. El diseño es suizo-alemán, y la construcción corre a cargo del consorcio saudí Bin Laden. Se prevé innaugurarlo oficialmente dentro de tres meses. Por lo que comentan los medios, la ubicación actual, a 400 metros de altura en un rascacielos que cuando esté terminado será el segundo edificio más alto del mundo y el hotel con más superficie, no es pese a todo la definitiva, y en un futuro se desea trasladar a otro edificio situándolo a 600 metros sobre el suelo.
La noticia ha traído a colación varios de relojes singulares del mundo, que cito brevemente añadiendo alguna aportación:
- El ya segundo reloj más grande son los techos del Centro Comercial Cevahir, en Estambul.
- El mayor reloj solar, con 38 metros de diámetro, está en Pajala (Suecia). Esto es descartando construcciones arquitectónicas o efímeras como el Monte Saint-Michel.
- El reloj de arena de más tamaño está en Budapest (Idõkerék, o la Rueda del Tiempo) y tiene ocho metros de altura.
- Los dos relojes de cuco más grandes del mundo tienen el tamaño de una vivienda, y están en Schonach (Alemania).
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Miércoles, 28 de julio de 2010
En la Península Ibérica, el sur de Francia, el norte de África y las islas cercanas es frecuente que las inscripciones y textos donde aparecía un año fuesen acompañadas hasta el siglo XV de las palabras “era” o “sub era”. En dicho caso se refieren a lo que se conoce como era hispánica, y para trasladarlas a la cristiana es preciso restarles 38. Dicho cómputo fue abandonándose progresivamente en los diferentes reinos. Concretamente:
- En los condados catalanes dejó de usarse en 1180 d.C., por el Concilio de Tarragona, si bien ya antes se contaban también los años según los reyes francos.
- En Aragón, Valencia y Mallorca se abole en durante el reinado de Jaime I. No se conoce orden explícita con dicho efecto salvo en el caso de Valencia, pero los documentos van progresivamente reemplazando una era por otra hasta el 1244, en el que sólo queda la cristiana.
- En Castilla se da orden, por acuerdo de las cortes de Segovia, de que se suprima el año siguiente a 1383.
- En Portugal desaparece en 1422.
- En Navarra pervive aún durante parte del siglo XV.
Si las disparidades en las cuentas parecen confusas, hay que añadir que además el inicio del año tenía lugar en diferentes días según la región.
Me he dejado para el final hacer referencia a los inicios de la era hispánica. Es frecuente encontrar escrito que surge por decreto de César Augusto al concluir la pacificación de la península, afirmación extraña habida cuenta de que las Guerras Astur-Cántabras no habían siquiera comenzado entonces y la principal preocupación del futuro emperador parecía ser conjurar contra Pompeyo. También se asocia a la renovación del Segundo Triunvirato, razón que no parece justificar el inicio de una era, o al establecimiento de una tasa simbólica cuyas fechas no hay modo de cuadrar. La realidad es que no se encuentra referencia a la era hispánica antes del siglo III, y hay autores que consideran incluso falsas las inscripciones previas al siglo VI. Hay quien afirma que se instituye posteriormente arrancando desde la reforma juliana del calendario en el 45 a.C. o incluso que la fija Genserico para que coincida el saqueo de Roma con el año 500, en ambos casos cometiendo un error de siete años. Otros que aparece por la causa contraria, como modo de reafirmación de en la península frente a los godos. Como sea, la realidad es que no se sabe a ciencia cierta el origen de este cómputo.
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Martes, 20 de julio de 2010
Hace doce años la conocida marca de relojes propuso un nuevo sistema para designar el tiempo que recuerda vagamente la idea surgida en la Revolución Francesa para contar las horas. Como ésta, proponía fraccionar de forma decimal el día (1000 beats la empresa, otros tantos minutos el sistema revolucionario); e igual que ésta, la propuesta fue completamente ignorada por la población. Me lo ha dado a conocer Juan. El interés de Swatch era, como es fácil suponer, puramente comercial, y a ello responde el ampuloso nombre con que se bautizó al sistema: la hora Tnternet (también se la ha denominado Biel Mean Time, BMT, en alusión a la ciudad donde se asienta la fábrica). No obstante, ya que de un tiempo a acá venimos hablando de propuestas de calendarios, muchas de las cuales no se acompañaron de una implantación, la mencionamos como curiosidad.
Hay un segundo elemento interesante en el sistema de Swatch, aunque tampoco representa una novedad, y es el abandonar los husos horarios, y referir un único tiempo en todo el mundo. Teniendo en cuenta ambas particularidades, la hora Internet viene a ser algo así como la parte fraccionaria del día juliano. Cada día comenzaría a la vez en todo el mundo, marcando los relojes cero beats, notado @000. Cada 1’44 minutos esta cuenta se iría incrementando, hasta llegar a 1000, instante en que se reiniciaría de nuevo.
Examinemos ahora los problemas de la hora Internet. El primero es que se propone sin la existencia de una necesidad real. En el ámbito de la astronomía, donde era deseable la unificación de notaciones de tiempo, ya se resolvió este problema hace más de cinco siglos, como hemos comentado, mediante el día juliano. Y esto nos lleva a la siguiente cuestión: ¿por qué emplear un sistema nuevo cuando se cuenta con otros similares? Mejor dicho, mejores, puesto que operar con fechas es extremadamente sencillo en éste último sistema. Hay que hacer notar que la hora Internet introduce un elemento de confusión más: no se suele mencionar el cambio de día, pero la fecha Internet, que se indica según el calendario gregoriano, cambia a los @000 beats; es decir, que no coincide necesariamente con la local. ¿Qué huso se ha elegido para referenciar los beats? No íbamos a ser tan afortunados de que coincidiese con el Tiempo Universal Coordinado. Aquí Swatch dejó entrever sus intenciones y estableció que los @000 beats deberían coincidir con la medianoche según del tiempo solar de la casa matriz de la empresa, para lo cual inventó el meridiano de Biel. Pero incluso aquí incurren en un error de cálculo, y lo sitúan a 15 grados exactos de latitud este. En definitiva, una estrategia comercial que no caló. Con todo, circulan por el mundo varios de los relojes que se fabricaron gracias a ella.
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