Juan Martín Díez
Sábado, septiembre 4th, 2010Seguir la pista a la etimología de un término en ocasiones nos hace pasear por rutas asombrosas. En esta entrada quiero sondear una palabra española, pero al hacerlo voy a seguir la senda en el sentido contrario al usual; esto es, desde lo antiguo a lo nuevo, del latín al castellano moderno. Empezaremos con la palabra latina pix (aparece en época tardía), con acusativo picem. Su sentido es el de alquitrán. De ella deriva nuestra pez, en su sentido de sustancia viscosa, o excremento (no en el de animal, que procede de piscis). También, a través de picare, ha dado lugar a pegar. En romance derivó en pixín, en mozárabe se usó péčín, y el árabe la convirtió en alpičín (de donde procede alpechín).
Pero nos vamos a centrar en otro derivado similar: pecina, que se aplica al cieno que se forma en las aguas con materia en descomposición. En 1775 nacía en la localidad vallisoletana de Castrillo del Duero el personaje a quien alude el título de la entrada, Juan Martín Díez. Junto al pueblo pasa el arroyo Botijas, que acumulaba en su fondo gran cantidad de pecina verde, hasta el punto de dar el sobrenombre de empecinados a sus habitantes. Cuando Juan Martín cobró renombre a resultas de su fiera resistencia a las tropas napoleónicas, se lo apodó “el Empecinado”. Hasta tal punto ganó fama su lucha junto a Wellington que hoy en día se usa dicho adjetivo, empecinado, para indicar obstinación, y el verbo empecinarse alude a encapricharse testarudamente con algo.

